Argentina registró en 2025 el mayor número de suicidios de toda la serie informada por el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), dependiente del Ministerio de Seguridad. Según ese relevamiento, durante el año pasado se quitaron la vida 5.209 personas, un 22,6% más que en 2024. La tasa poblacional pasó de 9,7 a 11,8 casos cada 100.000 habitantes. El informe ubica ese salto como el mayor incremento interanual de la variable, al menos desde 2017.
Evolución reciente
Entre 2017 y 2025, los suicidios aumentaron 57,6% en términos absolutos, mientras que, al considerar el crecimiento de la población en ese período, la suba alcanza el 43,9%. El dato no solo refleja una variación estadística, sino también una persistencia del fenómeno en el tiempo. En paralelo, el reporte correspondiente a 2025 no desagrega los casos por edades, lo que limita el análisis fino de la composición de la serie. Aun así, la información disponible hasta 2024 muestra una fuerte presencia de adolescentes y jóvenes.
En ese año, el 45% de las 4.249 personas que murieron por suicidio tenía entre 15 y 34 años, según los datos citados en el informe. Además, ese grupo fue el que registró el mayor crecimiento dentro de la estadística entre 2017 y 2024. El análisis vincula ese escenario con dificultades económicas, problemas para proyectar un futuro, sobreexposición a pantallas, uso excesivo de redes sociales y consumo problemático de sustancias. Sin embargo, el propio texto aclara que esos contextos no permiten establecer, por sí solos, una relación directa de causalidad.
Registros en tensión
El incremento fue analizado por el Observatorio de Política Criminal, que señaló un cambio de tendencia en la violencia social: mientras los homicidios disminuyen, los suicidios muestran un crecimiento sostenido. El informe también advierte una diferencia entre los registros de organismos nacionales. Las estadísticas del Ministerio de Seguridad se relevaron a través del SNIC, mientras que el Ministerio de Salud incorporó estos episodios al Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), con una carga todavía en construcción. Desde esa cartera reconocen que el suicidio fue incorporado como evento de notificación obligatoria recién en 2023, por lo que persisten demoras y dificultades en la carga de información por parte de las provincias.
La diferencia entre ambos sistemas es significativa. El último BEN correspondiente a 2025 contabilizó 748 suicidios entre las semanas epidemiológicas 1 y 52, mientras que el SNIC registró más de 5.200 casos en el mismo año. El contraste no implica que uno de los registros reemplace al otro, sino que responde a metodologías, alcances y tiempos de carga distintos. Para el seguimiento de la situación, esa brecha obliga a considerar qué universo mide cada fuente y con qué nivel de actualización.
Brechas provinciales
La situación tampoco fue uniforme en todo el país. La tasa nacional de 2025 fue de 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, mientras que en la provincia de Buenos Aires llegó a 11,9. Entre las jurisdicciones con los registros más altos aparecen Entre Ríos, con 20,8 casos cada 100.000 habitantes y una variación del 81,1% entre 2017 y 2025; San Luis, con 18,9 y un incremento del 152,6%; Salta, con 17,4 y una suba del 26,6%; Santa Cruz, con 16 y un aumento del 24,4%; y Catamarca, con 14,2 y una variación del 55,3%.
En el otro extremo se ubicaron Río Negro, con 6,5 casos cada 100.000 habitantes; Neuquén, con 7,8; Corrientes y Ciudad de Buenos Aires, ambas con 8; y Misiones, con 8,7. Un caso aparte fue La Rioja, que registró una tasa de 50 suicidios cada 100.000 habitantes y el mayor incremento porcentual entre 2017 y 2025: 284,6%. En 2017, esa provincia había contabilizado 13 casos.
Presupuesto y próximos pasos
El informe también puso el foco en los recursos destinados a salud mental. Según el análisis, 2025 tuvo uno de los porcentajes más bajos de ejecución del presupuesto para esa área, con 31,2%, por debajo incluso del 36% registrado en 2017. En ese contexto, Larroude reclamó que se declare la emergencia en salud mental y pidió una mayor intervención del Estado nacional para reforzar los recursos disponibles. También mencionó como factores a atender la ansiedad, la depresión, el aislamiento, el consumo de estupefacientes entre jóvenes, la ludopatía, las dificultades para acceder a empleos formales y el endeudamiento. El seguimiento de la evolución estadística y de la ejecución presupuestaria queda así como una variable central para los próximos meses.
Fuente: Clarín




