La Organización Meteorológica Mundial (OMM) sostuvo que El Niño está “firmemente establecido” y que se intensificará en un evento muy fuerte en los próximos meses, con persistencia estimada hasta febrero de 2027. El pronóstico alcanza a la primavera y anticipa más lluvias que las habituales para gran parte de Argentina, en especial sobre el Litoral, con mayor riesgo de crecidas de ríos e inundaciones.
Según un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, el fenómeno podría convertirse en el más potente registrado en las últimas cuatro décadas. La misma fuente indicó que su influencia se extendería por lo menos hasta febrero de 2027, mientras que la OMM afirmó que sus pronósticos muestran casi 100% de probabilidad de que persista hasta esa fecha.
Impacto previsto
La investigadora del CONICET y profesora emérita del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Matilde Rusticucci, señaló que durante el invierno ya se habían sentido efectos del fenómeno, con temperaturas promedio más moderadas y lluvias más intensas en varias regiones. También advirtió que esos impactos tenderán a potenciarse en los próximos meses porque la primavera es el período en el que el fenómeno “se manifiesta con más fuerza sobre nuestro país”.
El pronóstico climático trimestral elaborado por un grupo de profesionales de distintas instituciones prevé para septiembre, octubre y noviembre probabilidades muy altas de lluvias superiores a las normales sobre el norte del Litoral y el oeste de Cuyo, además de La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de Patagonia. También anticipa precipitaciones entre normales y superiores a las habituales en el sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste patagónico.
Riesgo hídrico
Rusticucci explicó que cuando se habla de lluvias más intensas de lo habitual se alude a la posibilidad de que el agua caída supere la capacidad de absorción del suelo. Añadió que en el noreste del país se espera una perspectiva de lluvias muy por encima de lo normal y que, junto con las precipitaciones abundantes previstas en el sur de Brasil, los ríos de esa zona podrían transportar más caudal. En ese marco, mencionó que ya debió cerrarse la Garganta del Diablo en las Cataratas del Iguazú.
El área que incluye Misiones, Corrientes, el este de Formosa, Chaco y Santa Fe, junto con el sur de Brasil y el norte de Uruguay, aparece como el epicentro de las precipitaciones. Sin embargo, el informe advierte que las consecuencias pueden extenderse hacia el sur y afectar a la provincia de Buenos Aires, donde el escurrimiento de las aguas es más lento por su geografía.
Antecedentes estadísticos
El Servicio Meteorológico Nacional elaboró un trabajo estadístico que indica que cinco de las diez primaveras más lluviosas ocurrieron bajo los efectos de El Niño. El mismo informe señala que cuatro de las diez primaveras más frías también se dieron con ese fenómeno y que desde 1981 se registraron 15 eventos Niño durante la primavera, de los cuales 5 fueron fuertes. El último episodio de esa magnitud ocurrió en 2015.
De acuerdo con el comunicado de la OMM, el fenómeno actual alcanzará su punto máximo hacia fines de este año y podría convertirse en el más potente jamás registrado en las cuatro décadas de monitoreo de la organización. El seguimiento de su evolución y de las lluvias asociadas será clave durante la primavera y el verano próximos, en particular por su impacto sobre cuencas, zonas urbanas y áreas productivas.




