El Gobierno nacional analiza declarar asueto o feriado nacional durante la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. Fuentes de Balcarce 50 señalaron que la medida está bajo estudio para facilitar la movilización de fieles y ordenar la seguridad en las celebraciones litúrgicas al aire libre programadas en días hábiles. La definición todavía no fue oficializada.
Coordinación en Casa Rosada
La discusión tomó impulso tras una reunión de trabajo en la Casa Rosada encabezada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, junto a ministros y representantes eclesiásticos. En ese encuentro se evaluó el impacto de las convocatorias previstas y las medidas operativas necesarias para su desarrollo. La iniciativa se vincula con la necesidad de compatibilizar la agenda papal con el funcionamiento administrativo y el tránsito en los lugares de mayor concentración.
Desde la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) consideraron indispensable aplicar un asueto operativo. Según esa posición, la complejidad logística de los actos masivos en la vía pública durante días hábiles requiere una medida excepcional. El planteo quedó incorporado a la coordinación entre el Poder Ejecutivo y la estructura eclesiástica para evitar complicaciones en la organización.
Participantes del esquema
De la reunión en la sede de Gobierno participaron las ministras Alejandra Monteoliva (Seguridad) y Sandra Pettovello (Capital Humano), el ministro Pablo Quirno (Cancillería) y el secretario de Comunicación, Fabián Fernández. También intervino el nuncio apostólico Michael Wallace Banach, en representación de la Santa Sede, junto al jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, y el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. La presencia de esas autoridades muestra que la coordinación excede el protocolo y alcanza seguridad, movilidad y cobertura institucional.
Aunque la decisión administrativa todavía no fue publicada, desde el Ejecutivo remarcan que se avanzará en un esquema normativo para garantizar el desarrollo de las actividades papales sin colapsar el tránsito ni afectar los servicios esenciales. La resolución deberá definir si se opta por asueto o feriado y qué alcance tendrá en la administración pública y en la actividad privada. Hasta entonces, la variable central sigue siendo la instrumentación legal y operativa de la visita.




