El desempleo se consolidó entre las principales preocupaciones de la opinión pública argentina en la antesala de las presidenciales de 2027, mientras el presidente Javier Milei sostiene que la prioridad oficial sigue siendo la inflación y la delincuencia. La tensión entre el diagnóstico social y la lectura del Gobierno vuelve a poner en debate el rumbo económico y sus efectos sobre el trabajo.
La estadística del Indec marca una desocupación de 7,9%, un nivel que el texto original ubica por debajo de los picos de décadas anteriores. Como referencia, se menciona el 18% registrado en los años 90, durante la llamada crisis del efecto tequila, y el 25% alcanzado tras el colapso de la convertibilidad en 2002. Aun así, la percepción social aparece en sentido contrario a la versión oficial.
Percepción social Una encuesta reciente de la consultora Atlasintel indicó que el 75% de la población considera mala la situación laboral, lo que ubica al empleo en el segundo lugar de los principales problemas, detrás de la corrupción. El texto también cita sondeos de la Universidad San Andrés y de la consultora Mora Jozami, con resultados similares. En ese cuadro, la inflación no desaparece del ranking, pero queda en una posición intermedia.
Debate en el Gobierno La discusión interna gira en torno a si conviene profundizar la política antiinflacionaria o reorientar prioridades para favorecer la actividad. Quienes promueven un cambio plantean que sería necesario lubricar el crédito para reactivar el mercado interno y dar impulso a las pequeñas y medianas empresas. Esa alternativa, sin embargo, implicaría relajar la política monetaria que aplica el ministro Toto Caputo.
Caputo rechazó esa línea tanto en el discurso como en decisiones concretas. En la última licitación del Tesoro, según el texto, no sólo renovó la totalidad de los vencimientos sino que además colocó bonos para absorber $1,8 billones. El mercado interpreta que esa seguirá siendo la tónica, en un contexto en el que el Gobierno mantiene el temor de que los pesos emitidos por el Banco Central al comprar dólares presionen sobre precios y tipo de cambio.
Actividad y reconversión El oficialismo también descarta usar el dólar como herramienta de protección para la industria. Empresarios locales cuestionan la desprotección arancelaria frente a competidores importados y señalan el atraso cambiario como ancla inflacionaria. Milei, por su parte, sostiene que habrá una migración de empleo desde sectores menos competitivos, como la industria textil o los electrodomésticos, hacia áreas dinámicas como la energía y sus servicios conexos.
El presidente volvió sobre ese punto al destacar un nuevo récord exportador de septiembre, impulsado por el petróleo. El problema de fondo, según el propio desarrollo del texto, es temporal: faltan doce meses para las elecciones y los procesos de reconversión laboral suelen demandar más tiempo que un ciclo electoral. La variable a seguir es si el Gobierno mantiene la prioridad antiinflacionaria o modifica el esquema para estimular empleo y actividad.




