Tras la pandemia, el 80% de los argentinos ubicó el equilibrio entre el trabajo y la vida personal como un factor clave al decidir sobre su carrera, según un estudio de Randstad. El dato marca un cambio en los criterios de atracción y permanencia en el empleo, en paralelo con una mayor valoración de la flexibilidad y la autonomía. La tendencia se refleja en decisiones concretas: una parte de los trabajadores ya renunció por falta de esas condiciones.
El estudio fue elaborado y presentado por Randstad, compañía global de gestión de talento, bajo el nombre “Randstad Workmonitor 2026”. El informe señala que la retribución económica y el sueldo siguen siendo el principal factor de atracción al evaluar una oferta, pero que los factores no monetarios ganan peso. Entre esos elementos aparecen la flexibilidad, el sentido de pertenencia, la autonomía, el propósito empresarial y la alineación de valores con la organización.
En Argentina, el equilibrio entre trabajo y vida personal quedó en el segundo lugar de importancia al momento de elegir un empleador, siempre de acuerdo con el relevamiento. La directora ejecutiva de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, Andrea Avila, sostuvo: “El trabajo dejó de ser solamente una fuente de ingresos para convertirse también en un espacio de crecimiento, aprendizaje y realización”. También afirmó que en las organizaciones “empezamos a hablar de realización personal, de bienestar e incluso de felicidad”.
Flexibilidad y continuidad
El informe muestra que la flexibilidad laboral incide en la continuidad dentro de un puesto. El 31% de los trabajadores argentinos admitió haber renunciado a un empleo por no tener suficiente flexibilidad. A su vez, el 20% dijo haber dejado un trabajo por falta de independencia o autonomía para fijar su propia agenda y plazos. Los datos ubican a esas condiciones como variables relevantes en la retención de personal.
Rechazo a esquemas rígidos
Las preferencias también aparecen al evaluar nuevas oportunidades. El 40% de los argentinos no aceptaría un trabajo sin flexibilidad horaria ni posibilidad de controlar su agenda, mientras que el 36% rechazaría una propuesta que limitara la flexibilidad sobre el lugar desde donde trabajar, incluido el home office o trabajo remoto. Según Avila, esta tendencia es especialmente fuerte entre profesionales que residen en grandes centros urbanos. El informe deja así una señal para empleadores y áreas de recursos humanos: las condiciones de organización del trabajo pesan cada vez más en la decisión de aceptar o sostener un empleo.




