La inflación desacelera, pero el bolsillo todavía no encuentra alivio. En septiembre, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 1,9%, después del 1,7% de agosto, mientras el consumo masivo volvió a retroceder y en los comercios de barrio reaparecen compras más chicas, cambios de marcas y el fiado. El cuadro combina dos tensiones para la economía argentina: precios que no terminan de ceder y una capacidad de compra que sigue debilitada.
Según las primeras estimaciones privadas, octubre también cerraría cerca del 2%, con proyecciones que van del 1,8% al 2%. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) difundirá el dato oficial el 12 de noviembre. En ese contexto, las consultoras sostienen que la moderación inflacionaria no alcanza, por ahora, para reactivar de manera sostenida la demanda de los hogares.
Alimentos bajo presión Una de las señales más claras de esa persistencia aparece en las góndolas. De acuerdo con el último relevamiento semanal de LCG, los alimentos y las bebidas aumentaron 0,5% en la tercera semana de octubre, con lo que el rubro acumuló siete semanas consecutivas de subas. Las bebidas encabezaron los incrementos, con 1,1%, seguidas por las carnes, que avanzaron 0,5%; en sentido contrario, las verduras bajaron 0,31% y los productos agrupados en azúcar, miel, dulces y cacao retrocedieron 0,25%.
El relevamiento de Eco Go también detectó aumentos en alimentos y bebidas no alcohólicas, con una variación semanal de 0,59%. En esa medición, los panificados y cereales subieron 2,1%, las frutas 1,7% y el azúcar y los dulces 1,2%; los lácteos y los huevos, en cambio, bajaron 0,5%. Aunque las metodologías y las canastas difieren, ambos seguimientos muestran que los alimentos siguen teniendo un peso central en la evolución de los precios y en el gasto cotidiano de las familias.
Proyecciones privadas Las consultoras mantienen un escenario de inflación mensual cercana al 2% para el cierre de 2026. Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, proyectó un aumento cercano al 1,9% para octubre; Claudio Caprarulo, de Analytica, también espera un resultado próximo al 2%; y Sebastián Menescaldi, de Eco Go, ubicó su pronóstico entre el 1,8% y el 1,9%. Para noviembre y diciembre, Analytica estima un rango de entre 1,7% y 2% mensual.
Entre los factores que pueden complicar una desaceleración mayor aparecen los combustibles, las tarifas y la carne. En este último caso, Eco Go observó que los precios minoristas prácticamente no variaron en la tercera semana de octubre, pero los valores mayoristas acumularon un aumento del 3,6% en tres semanas. A eso se suma que en septiembre el índice de precios mayoristas avanzó 3,2%, impulsado especialmente por combustibles y energía, una dinámica que puede trasladarse a otros costos de la economía.
Consumo en retroceso La moderación de los precios no se traduce, por ahora, en una recuperación consistente de las ventas. Según Scentia, el consumo masivo cayó 1% mensual en septiembre y 1,2% interanual. Entre enero y septiembre, la contracción acumulada llegó al 2,7% frente al mismo período de 2025. La baja alcanzó a supermercados, mayoristas y autoservicios independientes, mientras que los kioscos y canales tradicionales mostraron una mejora del 2,3% y las farmacias, del 2%.
En ese escenario, Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros, describió una dinámica de compras que se concentra en los primeros días después del cobro y luego se reduce a cantidades mínimas. El deterioro del consumo no sólo responde a la evolución de los precios del mes, sino también a gastos de servicios, transporte, cobertura médica y otras obligaciones que absorben una parte relevante de los ingresos. Para los comercios de cercanía, la consecuencia inmediata es menor rotación de mercadería, más demanda de segundas marcas y un uso creciente del fiado, una práctica que depende de la liquidez de cada negocio para sostener la reposición y el pago a proveedores.



