El Gobierno argentino ratificó este lunes que su posición sobre el Estrecho de Magallanes se ajusta a lo establecido en el Tratado de Límites de 1881 y en el Tratado de Paz y Amistad de 1984. La definición oficial llegó después de las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde, que motivaron una reacción del Gobierno chileno. La respuesta fue difundida por la Cancillería mediante un comunicado institucional.
El texto, titulado “La posición argentina sobre el Estrecho de Magallanes y la cooperación con Chile en el Atlántico Sur y la Antártida”, sostuvo que ambos instrumentos “rigen plenamente y son considerados definitivos por la República Argentina”. Con esa formulación, el Gobierno buscó fijar el marco jurídico que entiende vigente para la relación bilateral en esa zona. La referencia es relevante porque ordena la posición argentina frente a una controversia que involucra soberanía, tratados internacionales y canales diplomáticos.
Antecedente inmediato: la declaración de Valverde incluyó al Estrecho de Magallanes entre las zonas ligadas a la soberanía argentina, lo que llevó al Gobierno chileno a anunciar el envío de una nota de protesta. Según el material difundido, el canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, afirmó que la soberanía de su país sobre la totalidad del estrecho “es indiscutible” y está fundada en los tratados de 1881 y 1984 suscriptos por ambos países. También hizo “un severo llamado” a otros gobiernos a ser responsables con sus declaraciones.
Respuesta institucional: la Cancillería argentina evitó profundizar la disputa y centró su comunicado en la cooperación bilateral. Señaló que la relevancia estratégica del extremo austral del continente “es una perspectiva de Estado” y la vinculó con la defensa de derechos e intereses en la Cuestión Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida. Además, subrayó que esos espacios tienen centralidad por sus recursos naturales estratégicos, por su rol en las rutas marítimas y en las cadenas globales de suministro.
En ese mismo marco, el Gobierno argentino destacó el “valor estratégico de la cooperación con Chile” y enumeró mecanismos vigentes entre ambos países. Mencionó el reconocimiento mutuo de derechos antárticos, la coadministración de zonas especialmente protegidas, la Patrulla Antártica Naval Combinada, que funciona desde hace más de veinticinco años, y la presentación conjunta de una propuesta de Área Marina Protegida en la Península Antártica Occidental y el Arco de Scotia meridional. La definición oficial fue acompañada por el compromiso de canalizar todas las cuestiones de interés común por las vías institucionales ya establecidas.
Escalada diplomática: la controversia también había generado críticas de parlamentarios chilenos y observaciones del ministro del Interior de Chile, Claudio Alvarado, quien sostuvo que el Estrecho de Magallanes “en su totalidad es indiscutiblemente chileno”. Con la comunicación de este lunes, la Argentina buscó cerrar la respuesta en el plano jurídico y diplomático, sin introducir nuevos elementos de confrontación. El próximo punto a seguir será la eventual formalización de la protesta anunciada por Chile y la continuidad de los canales bilaterales entre ambos gobiernos.




