Este viernes se cumplen 20 años de la desaparición de Jorge Julio López, el albañil de Los Hornos que había sobrevivido a la represión ilegal durante la última dictadura y volvió a declarar contra el excomisario Miguel Etchecolatz.
López desapareció el lunes 18 de septiembre de 2006, cuando tenía previsto asistir a la jornada en la que se presentarían los alegatos finales del juicio por delitos de lesa humanidad que se desarrollaba en La Plata. En ese proceso, Etchecolatz figuraba entre los principales acusados. Desde entonces no se conoció su paradero.
La investigación judicial para determinar qué ocurrió quedó en manos del Juzgado Federal N°1 de La Plata y, a dos décadas del hecho, continúa sin avances que permitan esclarecer el caso. La causa mantiene abierta una de las preguntas centrales sobre la segunda desaparición de un testigo en democracia y sobre las condiciones de seguridad en procesos por crímenes de Estado.
Antecedentes judiciales Para comprender la relevancia de su testimonio, el expediente remite a la reapertura de las causas por delitos de lesa humanidad tras la derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida en 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner. En ese contexto, López se presentó a declarar el 28 de junio de 2006 ante el tribunal que juzgaba a Etchecolatz.
Su declaración permitió reconstruir parte del funcionamiento de los centros clandestinos de detención y los hechos que había presenciado durante su cautiverio. El Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata destacó después la importancia de ese testimonio para el avance del proceso. La causa por la desaparición posterior de López quedó, sin embargo, sin una resolución que permita establecer responsables materiales o intelectuales.
La detención ilegal de 1976 López no era un testigo ajeno a los hechos investigados. En 1976, cuando tenía 46 años, trabajaba como albañil y militaba en el peronismo. Fue secuestrado por grupos de tareas durante un operativo realizado en Los Hornos, en el marco de la persecución a militantes peronistas. Según su propio testimonio, permaneció detenido ilegalmente durante varios meses.
Durante ese período pasó por distintos centros clandestinos de detención de la provincia de Buenos Aires, entre ellos Cuatrerismo, el Pozo de Arana, la Comisaría Quinta y la Comisaría Octava. Allí fue sometido a torturas y presenció asesinatos. También tuvo contacto con víctimas vinculadas a La Noche de los Lápices y mencionó a Juan Pablo Maestre, Norberto Rodas, Ambrosio De Marco y Patricia Dell’Orto.
El 4 de abril de 1977 fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y trasladado a la Unidad 9 de La Plata. Permaneció detenido allí hasta el 25 de junio de 1979, cuando recuperó la libertad. Su caso quedó asociado a la reconstrucción judicial de la última dictadura y, más tarde, al proceso contra Etchecolatz.




