El virtuoso guitarrista sanjuanino presentó recientemente el disco Tavo Murúa, el segundo de su carrera. En el mismo hace un recorrido por variados ritmos, lo que lo hace un trabajo muy entretenido y polifacético a la hora de escucharlo.

El joven guitarrista sanjuanino radicado en Mendoza sorprende con su segundo trabajo musical, por la diversidad de ritmos que aborda, siempre acompañado de su fiel compañera la guitarra. Cuenta que en conjunto con su hermano Franco Murúa hay armado y presentado un producto que tiene una diversidad de ritmos musicales todos fusionados que le dan un simbolismo muy particular. Autor de sus propios temas, Tavo se ha ganado el reconocimiento en diferentes escenarios de la provincia de Mendoza y San Juan.

El artista visitó la redacción de Diario El Zonda y contó detalles del reciente disco que se hizo el lanzamiento en el mes de marzo. Contó que el trabajo ya se encontraba en plataformas digitales donde ya se lo podía disfrutar. Tiene que recordarse que el trabajo anterior era de Lupband.

El artista confiesa que “al trabajo le pusimos Tavo Murúa, pero en algún momento le queríamos poner aires, porque hacemos fusión y son aires de cumbia, de bosa nova, tango, rock, cumbia”.

Agrega que en el disco “lo que encontramos es el protagonismo de la guitarra con cuerdas de nylon, donde lleva todo el encanto y el encanto”. Al escucharlo remarca que “encontramos variados estilos musicales todos fusionados. La idea es fusionar y a partir de eso sobre una base ir jugando, vos tenes como base un estribillo al que se vuelve pero el resto tiene también mucho con la improvisación y el juego”.

Murúa explica que “lo que encontramos en el disco, fue grabado con instrumentos por separado, batería, bajo, contrabajo, son todos instrumentos reales en el estudio. Mi hermano Franco también tocó. El es mi productor, ya hemos hecho dos discos y artísticamente nos encontramos muy cómodos”.

Sobre lo que hace afirma que “es una música que es diferente a la que habitualmente se consume, partiendo de que es toda instrumental y no hay nada cantado. Hay que aguantarse escuchar y te tiene que gustar para escuchar una hora una guitarra sola”.

Esto lleva a que “si no tenés simpatía o empatía por la música instrumental se te hace un poco difícil escucharlo”. Sobre los que lo escuchan remarca “mi público tiene una franja de edad que va desde los 25 hacia arriba. Mientras más grandes son más la disfrutan”.