Con la solemne procesión se cerró el año jubilar de festejo de los 200 años de la parroquia La Inmaculada y se abrió el Año Mariano Nacional. Participó del recorrido Monseñor Carlos María Dominguez.
El Pueblo Viejo ayer vivió una jornada de fiesta desde muy temprano en la mañana. Es que luego de la Vigilia, a partir de las 5.00 se hizo la primera procesión que llegó por las diferentes calles hasta el Santuario Arquidiocesano. Durante toda la jornada hubo misas y a las 19.00 se hizo la tradicional procesión que fue acompañada por miles de fieles que llegaron desde distintos puntos de la provincia.
La ceremonia se vivió con especial emoción, pues dos hechos importantes la hacía muy particular. Por un lado se cerraron los festejos de los 200 años de la Parroquia de la Inmaculada Concepción, en el Pueblo Viejo, siendo la segunda más antigua de San Juan y por el otro, se abrió el año Mariano, con motivo de cumplirse 400 años del descubrimiento de la imagen de la Santísima Virgen del Valle, en la gruta de Choya, Catamarca.
De la ceremonia donde participó el pueblo participaron diferentes movimientos de la Iglesia tales como Acción Católica, Scouts, entre otros.
La aparición de la Madre María despertó en los miles de fieles que estaban sobre calle Juan Jufré el aplauso y aparecieron cientos de pañuelos blancos y celestes que saludaban a la Virgen al pasar.
La ceremonia estuvo presidida por Monseñor Carlos María Dominguez y el cura párroco del Santuario Arquidiocesano de la Inmaculada Concepción, Daniel Rios.
Monseñor Dominguez sobre esta jornada en particular expresó que “con esta festividad estamos cerrando los 20 años de la Inmaculada Concepción pero al mismo tiempo estamos abriendo un momento muy significativo que es el año mariano nacional. Por esto tendremos el congreso mariano, en el mes de abril y luego en octubre habrá un encuentro Mariológico. En todos los templos del país que tienen la advocación de María, el Papa nos ha concedido poder dar la indulgencia plenaria. Es un año de gracia y de la presencia de María”.
Al proyectarse al año que viene, en un país con muchos problemas de pobreza, el religioso afirmó que “vamos a confiarle la Patria y la vamos a poner en manos de la virgen. Hoy se ha rezado en Luján por todo eso, estuvieron el presidente electo y el presidente saliente y muchos de los dirigentes que van a tener a su cargo la dirigencia del país. Esperemos que el señor les infunda políticas en favor de los más necesitados porque los pobres no son un número, son personas que les faltan las condiciones necesarias para vivir y donde se ve reflejada su dignidad”.
Por último aseguró que “nosotros como Iglesia vamos a seguir trabajando siempre por los que menos tienen”.