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domingo 24 enero 2021
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MARADONA Y SU LENGUAJE CORPORAL

Se fue Diego Armando Maradona. El controvertido astro del fútbol que trascendió todas las fronteras. El que despertó amores y odios profundos. Lo recordaremos por sus proezas futbolísticas, por sus frases provocadoras, pero también por su lenguaje corporal.

Análisis exclusivo para Diario Zonda de Hugo Lescano @hlescano

Mentón elevado, brazos separados del cuerpo, torso erguido en una caminata desafiante para comunicar autoridad ante la vida en un gesto decisivo ante tantos obstáculos. Tanto sus detractores como sus fieles adeptos, lo acusaron o lo veneraron por esa característica tan particular de comunicación “sin filtro”. Lejos de las impostaciones o posturas estudiadas y más lejos aún de los coaches estrategas de la comunicación, Diego dijo lo que se puede decir y lo que es recomendable callar. En cualquier lugar y circunstancia sin límites ni cuidados, manifestó tristezas, iras, alegrías y desprecios con la misma intensidad. Rodeado de privaciones y obstáculos desde niño, y de riqueza incalculable durante su vida deportiva, acuñó una postura ante el mundo que le permitió transitar un camino resiliente en lo profesional y contradictoriamente caótico en sus decisiones personales. Es difícil analizar a Diego ya que las ambivalencias y dualidades existieron en su vida con marcada relevancia. La misma que habita en la idiosincrasia argentina polarizando nuestras cosmovisiones.

Hugo Lescano, Director del Laboratorio de Investigación en Comunicación No Verbal Consultor de la OEA (Washingotn DC) en Negociación y Comunicación no Verbal

Polémico, carismático, controvertido, talentoso, representó no tanto lo que somos los argentinos, sino todo aquello que deseamos ser y al mismo tiempo lo que querríamos evitar. Virtudes generosas y defectos marcados ponen de manifiesto esas contradicciones que nos caracterizan como sociedad. Quizá el histórico gol a los ingleses no haya sido la máxima obra del talentoso futbolista. Quizá no hayan sido sus gambetas el máximo legado de Diego. Quizá lo más llamativo de su vida no haya sido su relación con la pelota, sino el haber evitado utilizar las máscaras de las impostaciones sociales. Contradiciendo su aparente soberbia postural, afirmó “Muchas veces me dicen ‘vos sos Dios’, y yo les digo ‘están equivocados’. Dios es Dios y yo simplemente soy un jugador de fútbol… no soy ejemplo de nadie”. Finalmente, quizá seamos nosotros -los que fuimos testigo de su existencia-, los que tengamos que cuestionarnos por qué pretendimos que él fuera un ejemplo fuera de la cancha.

Podemos debatir sobre su carácter, sobre su vida cargada de carencias y excesos. Podemos estar de acuerdo o no sobre el legado de su vida. Sin embargo, hay algo sobre lo que es difícil disentir. Su discurso estuvo alineado con sus emociones. Su lenguaje corporal estuvo siempre a tono con sus palabras, sean estas acertadas o no. El máximo gambeteador del mundo en una cancha de futbol, se caracterizó en su vida por comunicarse sin evasivas y sin gambetas. Desde sus palabras, “Pelé debutó con un pibe” cargada de ironía y sarcasmo provocador hasta aquel sinceramiento verbal “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha” con sus ojos cargados de lágrimas, mostraron un Maradona siempre en carne viva. Así vivió y así se fue Diego Armando Maradona. Con su patrón comunicacional ineludiblemente sincero. Sin simulaciones. Mostrando en sus palabras y en sus gestos sus fortalezas e inseguridades. Quizá conociendo de antemano que nuestro cuerpo no sabe mentir.

 

*Director del Laboratorio
de Investigación en
Comunicación No Verbal
Consultor de la OEA (Washingotn DC) en Negociación y
Comunicación no Verbal

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