La violencia vicaria —aquella que se ejerce contra las mujeres a través de la instrumentalización de sus propios hijos— empieza a salir a la luz en San Juan. Lo que comenzó hace un año y medio como un grupo de WhatsApp impulsado por Carolina Espinosa junto a cofundadoras de Salta y Santiago del Estero, se ha transformado hoy en una red federal de madres autoconvocadas que acompaña a víctimas en todo el país. Sin embargo, en la provincia la problemática enfrenta un profundo desconocimiento e invisibilización institucional.
¿Qué es la
violencia vicaria y cómo opera?
Definida
conceptualmente por la psicóloga argentina Sonia Vaccaro, la violencia vicaria
es una forma de violencia de género en la cual el progenitor utiliza a
los hijos como un objeto o herramienta intermedia para causar dolor, control,
manipulación y sufrimiento extremo a la madre. En sus expresiones más graves,
esta violencia culmina en el asesinato de los menores a manos del padre.
Espinosa enfatiza que las verdaderas víctimas más indefensas son los niños, quienes son sometidos al "arrancamiento" de su núcleo materno y al impedimento arbitrario de contacto con sus madres sin que exista una causa justa.
La situación
en San Juan: vacíos legales y revictimización judicial
En la provincia de San
Juan, la falta de formación e infraestructura judicial agrava la vulnerabilidad
de las mujeres y sus hijos. Según detalla la referente, el sistema presenta
graves deficiencias:
- Falta de capacitación en los juzgados: Los juzgados de familia no están preparados para detectar la manipulación psicológica que ejercen los padres sobre los niños. Cuando un hijo declara que no quiere ver más a su madre, la justicia raras veces indaga los condicionamientos ni el historial previo, aun cuando la mujer haya ejercido la crianza de manera continua durante 4, 5, 10 o 12 años.
- Ausencia de cruces entre fueros: No existe comunicación ni cruce de datos entre el foro penal y el foro civil.
- El patrón de las contradenuncias: En el 90% de los casos estudiados por la agrupación, el conflicto se inicia cuando la madre interpone una medida de restricción perimetral por violencia de género. A los pocos meses, recibe contradenuncias armadas —por presuntos abusos físicos o sexuales— dirigidas contra ella o su entorno familiar, lo que desencadena un laberinto judicial interminable.
- Complicidad profesional y arbitrariedad: Espinosa denuncia que existen profesionales, como psicólogas en la provincia, que prestan aval a denuncias falsas. Mientras que cualquier medida perimetral o denuncia presentada contra una madre es aceptada de inmediato por los tribunales, a ellas se las desestima o se les impide realizar contradenuncias efectivas.
Las
consecuencias: "Duelo ambiguo" y riesgo de suicidio en la
adolescencia
El impacto psicológico,
social y económico de este flagelo destruye tanto a las madres como a sus
hijos:
- En las madres: Experimentan lo que se denomina un "duelo ambiguo", un proceso doloroso de duelo constante por un hijo que está vivo, pero al cual están impedidas de ver o criar. Además, sufren la ruina económica al tener que financiar abogados penalistas y civiles, peritajes psicológicos y psiquiátricos para probar su aptitud materna, sumado al estigma y prejuicio social.
- En los hijos: Los niños son despojados de su entorno habitacional, se les altera el DNI, se los cambia de colegio y se los aísla totalmente de su madre y de la familia materna. Espinosa advierte sobre una secuela alarmante: al llegar a la adolescencia y comprender la manipulación de la que fueron objeto, muchos jóvenes sin contención psicológica especializada presentan tentativas de suicidio al tomar dimensión del daño provocado.
Las acciones
de las madres autoconvocadas
Ante la falta de
respuestas estatales y de jurisprudencia, la organización lleva adelante
diversas iniciativas:
- Acompañamiento y contención: Proveen herramientas de contención emocional, legal y orientación a las mujeres que sufren la interrupción de contacto con sus hijos.
- Impulso de la "Ley Joaquín": La Red de Madres presentó el proyecto de la Ley Joaquín en el Congreso de la Nación, el cual aguarda debate parlamentario para dotar al país de un marco legal específico.
- Visibilización académica: Desarrollan jornadas de concientización e intercambios con especialistas en instituciones académicas como la Universidad de Buenos Aires (UBA).
- Difusión en redes sociales: Visibilizan casos e historias reales mediante plataformas digitales como Instagram (Madres víctimas de violencia vicaria), TikTok (Madres víctimas de violencia vicaria argentina) y la iniciativa Relatos Madres.




