La robótica reúne este martes a estudiantes de distintos puntos de San Juan en una instancia decisiva que permitirá definir a los dos equipos que representarán a la provincia en la competencia nacional, prevista para septiembre en Neuquén.
La jornada se desarrolla en el Polideportivo de la Escuela Normal Sarmiento y convoca a 20 equipos de escuelas técnicas y orientadas, además de instituciones de gestión privada, entre ellas la escuela San José. La magnitud del encuentro marca un antecedente para la provincia, que por primera vez alberga una competencia de estas características.
En ese sentido, el director de Educación Técnica, Rodolfo Navas, subrayó el alcance de la actividad y el valor que tiene para el sistema educativo local. Según planteó, se trata de una propuesta que se viene desarrollando desde hace tiempo y que ahora alcanza en la provincia una escala inédita.
Los equipos llegaron desde diferentes departamentos, con presencia de estudiantes de Jáchal, Caucete, Capital y otros puntos del territorio sanjuanino. Esa diversidad refleja el interés que despierta la robótica como herramienta de formación y como espacio de competencia entre instituciones de distintos perfiles.
Durante la jornada, los jóvenes deben resolver desafíos y superar obstáculos con los robots que construyeron y programaron. El rendimiento de cada grupo se traduce en puntos y, en función de esos resultados, se seleccionará a los dos equipos que avanzarán a la próxima instancia.
Rodolfo Navas explicó que la lógica de la competencia consiste en resolver problemáticas concretas y sumar puntaje a partir del desempeño alcanzado. En ese marco, los representantes de San Juan surgirán de los mejores resultados obtenidos en esta semifinal.
La instancia que se desarrolla en la provincia corresponde a la semifinal del torneo nacional. De allí saldrán los dos equipos que viajarán en septiembre a Neuquén, donde competirán en representación de San Juan.
Uno de los aspectos centrales del certamen es que todos los participantes parten de una base común. Cada equipo recibe un kit con los componentes necesarios para construir su robot, pero luego debe desarrollar soluciones propias para mejorar su funcionamiento y resolver los obstáculos planteados.
Si bien los materiales iniciales son similares, cada grupo tiene margen para definir las características de su robot y las estrategias que aplicará durante la competencia. Esa combinación de igualdad de condiciones y desarrollo creativo vuelve al torneo una experiencia formativa, además de competitiva.
Más allá del resultado, la propuesta apunta a que los estudiantes apliquen conocimientos técnicos en situaciones concretas y fortalezcan capacidades como el trabajo en equipo y la resolución de problemas. Para Rodolfo Navas, además, esta experiencia acerca a los jóvenes al desarrollo tecnológico que hoy demandan las empresas y el sector productivo.




