El Dr. Ingeniero Carlos Eugenio Seguín fue distinguido a nivel nacional por su trabajo en aislamiento sísmico aplicado al histórico edificio de la Legislatura de San Juan. El reconocimiento fue otorgado por la Asociación de Ingeniería Estructural Argentina, que le entregó el Premio Ingeniero José Luis Delpini. La distinción ubicó en agenda una tecnología que busca reducir el impacto de los terremotos sobre la estructura y sobre los bienes que contiene.
Seguín explicó el alcance de ese desarrollo en una entrevista con el programa Buena Gente, emitido por AM 1020. Allí señaló que la ingeniería sísmica atraviesa un cambio de criterio, porque ya no apunta solo a que los edificios resistan un sismo, sino a que el movimiento del terreno no afecte de manera directa a la construcción. En ese marco, describió los sistemas de aislamiento como una separación entre el suelo y la estructura para disminuir la transmisión de energía.
Del daño al no colapso El ingeniero sostuvo que los códigos de edificación vigentes admiten que una estructura pueda sufrir daños frente a un evento extremo, siempre que no colapse. En sus palabras, “Hoy los códigos de edificación permiten que ante un evento extremo la estructura tenga daño y lo soporte. Se daña, pero no colapsa”. A partir de esa base, indicó que las nuevas tecnologías buscan un paso adicional: que la estructura no sufra daños y que tampoco se vea afectado su contenido.
Costos y financiamiento Consultado sobre la incorporación de estos sistemas, Seguín afirmó que adaptar las construcciones a tecnologías de aislado puede implicar un incremento de alrededor del 5% respecto de una obra sismorresistente tradicional. “Adecuar nuestras construcciones a estas tecnologías de aislado puede tener un costo de 5% más de lo que requiere la construcción sismorresistente que conocemos hasta hoy”, señaló. También advirtió que el principal obstáculo no es técnico, sino financiero, al remarcar que “El financiamiento es el primer escollo a vencer”.
Aplicación en edificios existentes El profesional indicó además que es posible consolidar y aislar una construcción sin interrumpir necesariamente su uso durante todo el proceso. Ese dato resulta relevante para edificios públicos, hospitales, escuelas y otras instalaciones que no pueden permanecer cerradas por períodos prolongados. En ese sentido, la posibilidad de intervenir estructuras ya construidas amplía el alcance de la tecnología más allá de las obras nuevas y abre una discusión sobre planificación y prioridades de inversión.
El caso sanjuanino Seguín planteó que San Juan, por su condición sísmica, debe revisar el parque edilicio existente y evaluar qué estructuras requieren intervención. “Hoy en San Juan necesitamos mirar lo que ya está construido y evaluar en qué situación están las estructuras de San Juan para aplicar el sistema de aislamiento a las que más lo necesiten”, afirmó. El reconocimiento por su trabajo en la Legislatura volvió a situar el debate sobre cómo pasar de construir para resistir un terremoto a reducir al mínimo sus consecuencias, una variable clave para el patrimonio público y la seguridad de sus ocupantes.




