Isaac, de 1 año y 8 meses, atraviesa un cuadro de hidrocefalia congénita que derivó en 15 cirugías en la cabeza y seis colocaciones de válvulas, según relató su mamá, Guadalupe Calivar, de 22 años. La familia busca una derivación al Hospital Garrahan, en Buenos Aires, para acceder a una nueva evaluación médica. El caso expone las dificultades de seguimiento de una patología de alta complejidad cuando se repiten infecciones, reintervenciones y fallas en los dispositivos colocados.
Antecedentes del tratamiento Calivar contó a TELESOL DIARIO que a los cuatro meses de vida advirtió que la cabeza del niño comenzaba a crecer y lo llevó al Hospital Rawson. Allí le realizaron dos endoscopías, pero el líquido volvió a acumularse y a los seis meses le colocaron una válvula. Desde entonces, según su testimonio, se sucedieron complicaciones que incluyeron la apertura de la herida, la exposición del dispositivo, nuevas intervenciones e infecciones. “Le han colocado seis válvulas y las últimas tres le duraron diez días”, dijo.
Reintervenciones y cuidados La madre sostuvo que el niño llegó a pasar por 15 cirugías y requirió cuatro vías centrales, además de internaciones reiteradas. También describió que el menor ingresa con frecuencia a quirófano por las complicaciones asociadas al tratamiento. En su relato, la situación no solo prolongó la atención hospitalaria sino que también mantuvo abierta la necesidad de definir si existe una alternativa terapéutica distinta a la que recibió hasta ahora en San Juan.
Búsqueda de derivación El pedido central de la familia es una derivación al Hospital Garrahan, centro pediátrico de referencia para casos de alta complejidad. Calivar señaló que le mencionaron la posibilidad de gestionar el traslado por su cuenta, pero insistió en que necesita una derivación formal y que no sabe si puede viajar con el niño en las condiciones actuales, ya que tiene un drenaje en la cabeza. “Yo necesito que me den una respuesta, porque no sé si me lo van a recibir. No puedo viajar así con él”, expresó.
Situación económica A las dificultades sanitarias se suma, según su testimonio, una situación económica adversa. Calivar dijo que es mamá soltera, que no tiene trabajo porque dedica gran parte de su tiempo al cuidado de Isaac y que vive con su madre. Agregó que el padre del niño no la ayuda y que el ingreso principal es la asignación, que destina a cubrir gastos cotidianos. Por eso comenzó a difundir el caso en redes sociales para pedir colaboración y afrontar los costos de un eventual viaje a Buenos Aires.
Lo que sigue La joven también manifestó preocupación por las explicaciones médicas que recibió durante el tratamiento y mencionó que le hablaron de una posible litiasis vesicular, aunque dijo que busca respuestas más claras sobre el estado de su hijo. Mientras espera una definición, sostiene que su objetivo no es abandonar la atención en San Juan, sino conseguir otra evaluación. “Quiero que mi hijo viva”, afirmó, en espera de que el caso sea revisado por profesionales del Garrahan.




