El artista argentino Eugenio Zanetti falleció y dejó una trayectoria internacional que, en San Juan, quedó asociada al Teatro del Bicentenario. Su nombre estuvo ligado a producciones operísticas como La Flauta Mágica, Don Carlo y Pagliacci, además de un trabajo que incluyó formación y transmisión de conocimientos a equipos locales.
Zanetti fue cineasta, director de escena, escenógrafo y artista plástico. Esa combinación de disciplinas le permitió vincular pintura, cine, ópera y teatro en una misma práctica creativa. En el caso sanjuanino, su paso por el Bicentenario no se limitó a las puestas en escena, sino también al desarrollo de capacidades dentro del propio teatro.
Producciones y aprendizaje En La Flauta Mágica, concebida especialmente para ese escenario, Zanetti asumió la dirección de escena y trabajó también sobre la escenografía, el diseño visual y el vestuario. La obra involucró a artistas y equipos locales que compartieron el proceso con un creador de reconocimiento internacional. Según el texto original, esa experiencia permitió incorporar herramientas y fortalecer capacidades en la estructura de producción del teatro.
Con Pagliacci, volvió a intervenir en una puesta que dejó, además de su resultado artístico, aprendizajes para quienes participaron del trabajo. La nota de origen destaca que su experiencia se transformaba en conocimiento compartido con técnicos, realizadores y artistas. En ese plano, el Teatro del Bicentenario quedó no solo como sede de espectáculos, sino también como espacio de producción y formación.
Legado institucional Desde el Gobierno de San Juan y el Teatro del Bicentenario despidieron al artista y remarcaron el legado que deja en la cultura provincial. El impacto de su paso por San Juan se mide, de acuerdo con el texto original, en las obras realizadas y en la experiencia transmitida a los equipos que trabajaron con él. Esa dimensión explica por qué su vínculo con el teatro sigue siendo parte de la memoria artística del escenario.
El cierre de esa etapa queda atado a la continuidad de ese acervo en el propio Teatro del Bicentenario, donde permanecen los aprendizajes y las referencias de aquellas producciones. El material original no consigna fechas ni nuevos anuncios institucionales posteriores al fallecimiento, por lo que el dato central a seguir es la preservación de ese legado en futuras programaciones y trabajos del espacio cultural.




