La llegada de las lluvias vuelve a poner el foco en el mantenimiento de los techos y en la necesidad de realizar reparaciones para evitar filtraciones. En ese contexto, las membranas aparecen como uno de los productos tradicionales para impermeabilizar, aunque desde el sector ferretero advierten que el consumo en general atraviesa un momento complejo debido a la pérdida de poder adquisitivo.
Juan Janavel, presidente de la Cámara de Ferreteros de San Juan, explicó que el comportamiento de las ventas viene siendo evaluado de manera trimestral y describió un escenario de fuerte cautela entre los comerciantes.
“Lo que ha sido el primer trimestre, desde enero hasta marzo, ha sido bastante complicado y de lo que llevamos el segundo y ahora el tercer trimestre, también”, señaló. Según explicó, actualmente las ventas permiten principalmente afrontar los gastos y sostener los comercios, sin generar un margen significativo de ganancias.
“No hay unas ventas masivas donde podamos decir, bueno, cubrimos los gastos y nos queda ganancia. Estamos cubriendo los gastos y solamente para poder subsistir”, sostuvo Janavel, quien aclaró que existen diferencias según la ubicación de cada ferretería. En ese sentido, mencionó que los comercios ubicados cerca de barrios recientemente entregados pueden registrar un movimiento mayor debido a las necesidades de quienes comienzan a habitar esas viviendas.
El dirigente también señaló que ese movimiento puede extenderse durante varios años, ya que los propietarios suelen realizar las mejoras de manera progresiva. “Aproximadamente tenés un lapso entre 3, 4 años fácil porque empiezan por las divisiones y no todos juntos”, explicó. Entre las obras que suelen realizarse mencionó la construcción de depósitos, cocheras, cierres y otras mejoras en las viviendas.
En cuanto a las reparaciones de los techos, Janavel indicó que la llegada de las lluvias puede generar una mayor demanda de materiales, especialmente entre quienes optan por realizar los trabajos por cuenta propia para reducir el costo de la mano de obra.
“Va a haber el efecto del Niño, hay que revisar las goteras, hay que revisar las caídas de las gargantas y, bueno, si llega a estar rota, automáticamente va al ferretero”, ejemplificó.
En ese escenario, las membranas forman parte de los productos que los comercios deben tener disponibles. Janavel confirmó que el sector se ha preparado con mayor stock, aunque remarcó que el costo del producto está condicionado por el valor de su materia prima.
“La membrana, su materia prima es petróleo, entonces también tiene los aumentos”, explicó.
El precio de los rollos varía de acuerdo con sus características. Janavel detalló que actualmente pueden encontrarse productos que rondan entre los $35.000 y los $80.000. “Eso es relativo a lo que quiera colocar y cómo la colocan también, es muy importante esa parte”, aclaró.
El presidente de la Cámara de Ferreteros también hizo hincapié en que no siempre el producto más caro es necesariamente el más conveniente. La calidad de la membrana está vinculada, entre otros aspectos, con el espesor del asfalto y del aluminio. “Yo siempre le digo al cliente, mire, no compre la más cara porque a veces la más cara no significa ser la mejor ni la más barata significa ser la más ordinaria”, sostuvo.
Además del material elegido, Janavel remarcó que la preparación del techo y la correcta colocación resultan fundamentales para garantizar su funcionamiento. Entre las tareas previas mencionó la revisión del declive, las gargantas y la posibilidad de colocar una capa de arena fina con cal cuando sea necesario, además de la emulsión asfáltica.
También advirtió sobre los efectos que pueden provocar los fuertes vientos en una membrana mal instalada. “La membrana tiene que estar muy bien colocada porque acordate que nosotros tenemos efectos del viento Zonda. Y si no está bien pegada la membrana, entra el viento hacia abajo y se solapa la membrana y se despega y hasta se puede volar”, explicó.
Respecto de las alternativas, mencionó las pinturas y las membranas líquidas, especialmente para determinados tipos de techos. En el caso de las cubiertas de chapa con buen declive, explicó que puede utilizarse membrana líquida, que al secarse adquiere una consistencia similar a un plástico liviano.
Sin embargo, aclaró que todos estos materiales tienen una vida útil limitada y que su duración depende de factores como la calidad del producto y la forma en que fue colocado. En condiciones ideales, estimó que una membrana puede durar “entre quince, veinte años como máximo”.
Finalmente, Janavel puso el foco en una medida preventiva que no requiere necesariamente una gran inversión: la limpieza y el mantenimiento periódico de los techos. Recomendó revisar las gargantas y los drenajes y retirar hojas y suciedad para evitar que se obstruyan las descargas de agua.
“Lo más importante es hoy, sin hacer inversión, limpiar el techo”, sostuvo. Según explicó, la acumulación de hojas puede generar obstrucciones, provocar que se formen sectores con agua acumulada y terminar favoreciendo las filtraciones.




