San Juan utiliza en promedio unos 1.500 hectómetros cúbicos (hm³) de agua por año, según datos de la Secretaría de Recursos Hídricos correspondientes a los últimos diez a quince años. Un hectómetro cúbico equivale a mil millones de litros. Dentro de ese volumen, el riego agrícola concentra la mayor parte del uso provincial.
De acuerdo con esa información oficial, el riego agrícola absorbe 1.210 hm³, es decir el 81% del total. El consumo humano, que llega a las viviendas a través de Obras Sanitarias Sociedad del Estado (Osse), representa otros 240 hm³, equivalentes al 16%. La comparación ubica a la actividad productiva, y en particular a la minería, en un plano minoritario frente al uso agrario y domiciliario.
Minería e industria
La minería y la industria, reunidas en una misma categoría por la Secretaría de Recursos Hídricos, suman 50 hm³, cerca del 3% del agua utilizada en San Juan. Según aclaró el organismo, esa cifra surge del total de permisos y concesiones otorgados, por lo que no refleja necesariamente el consumo efectivo. En los proyectos mineros con circuitos cerrados, buena parte del agua recircula y solo se repone lo que se pierde por evaporación.
En ese punto, Barrick informó que en los últimos dos años no utilizó el total de agua autorizado en el valle de lixiviación de la mina Veladero, en Iglesia, porque logró optimizar el proceso. La empresa no aportó en el material de origen una cifra puntual sobre el volumen efectivamente usado, por lo que la referencia oficial sigue siendo la de permisos y concesiones. Esa diferencia entre autorización y uso real resulta central para interpretar el peso hídrico de la actividad.
Origen del recurso y margen de ahorro
La mayor parte del agua proviene de fuentes superficiales. Recursos Hídricos informó que esas fuentes aportan alrededor de 1.100 hm³, el 73% del total, con unos 950 hm³ del río San Juan y 150 hm³ del río Jáchal. El resto, unos 400 hm³ o 27%, corresponde a agua subterránea. Esta distribución explica por qué la administración del recurso depende tanto de la disponibilidad de los ríos como de la extracción de acuíferos.
La misma estimación oficial sostiene que mejorar la infraestructura de distribución e incorporar más riego tecnificado podría ahorrar entre 300 y 400 hm³ sin reducir la superficie cultivada. Ese potencial de ahorro supera varias veces el volumen concedido a la minería y la industria juntas. En paralelo, el total de permisos mineros e industriales equivale al agua necesaria para regar a manto unas 2.500 hectáreas de vid, sobre una superficie provincial cultivada de entre 76.000 y 80.000 hectáreas, según el Ministerio de Producción.
Antecedentes y proyecciones
En 2023, la Cámara Minera de San Juan difundió un informe sobre la huella de agua de las minas en producción. Según ese trabajo, las concesiones de Veladero y Gualcamayo representaban en conjunto el 0,96% del agua disponible en la provincia, con la aclaración de que el uso efectivo suele ser menor al concedido. El mismo informe comparó el volumen autorizado de Veladero con el riego de unas 24 hectáreas y el de Gualcamayo con unas 10 hectáreas.
Ese estudio también proyectó que, con la futura mina Josemaría sumada, las tres operaciones representarían el riego de unas 250 hectáreas. Sin embargo, esa medición no es equivalente a la oficial difundida ahora, porque la cámara se concentró en minas puntuales y la Secretaría de Recursos Hídricos incluyó todos los permisos industriales y mineros. Los 50 hm³ actuales, además, no contemplan nuevas solicitudes de agua de proyectos que todavía no tienen ese recurso asignado, como Los Azules o Vicuña, que reúne a Josemaría y Filo del Sol.




