La Escuela Técnica “Ingeniero Rogelio Boero” volverá a representar a San Juan en el Campeonato Argentino Desafío ECO YPF 2026, una propuesta que pone en primer plano la formación técnica aplicada al diseño, la construcción y la puesta en pista de vehículos eléctricos de emisión cero.
La competencia se desarrollará los días 6, 7 y 8 de noviembre en el Autódromo Eusebio Marcilla de Junín, en la provincia de Buenos Aires, y contará con la participación de alrededor de 150 escuelas técnicas de todo el país. El crecimiento de esa convocatoria también eleva la exigencia deportiva y técnica para los equipos que buscan destacarse.
En la Boero ya trabajan en la preparación de los dos vehículos con los que competirán este año. El profesor Federico Suero, a cargo del taller donde se construyen los prototipos, señaló que el desarrollo del certamen obliga a una mejora permanente, tanto por la cantidad de instituciones participantes como por el nivel de los proyectos.
Suero explicó que el objetivo no depende de una sola modificación, sino de un proceso sostenido de ajustes y correcciones. En ese sentido, remarcó que la evolución del auto surge de la suma de mejoras en distintos frentes, con especial atención en los errores detectados en experiencias anteriores.
Entre las variables que el equipo analiza aparecen la aerodinámica, el chasis y la reducción del rozamiento. La meta es optimizar el desplazamiento del vehículo para aprovechar al máximo la energía disponible, un aspecto central en una competencia donde la administración de recursos resulta decisiva.
Otro factor clave es que el recorrido no se conoce de antemano. Según detalló el docente, la organización define las características del circuito una vez que las escuelas llegan a Junín, lo que obliga a preparar prototipos capaces de adaptarse a distintos escenarios y no a una sola configuración de pista.
La prueba, además, exige una estrategia más cercana a la regularidad que a la velocidad pura. Los equipos disponen de cuatro baterías y deben administrar su uso para completar la mayor cantidad de vueltas posible dentro del tiempo establecido. Un arranque demasiado agresivo puede dejar al vehículo sin recursos antes del final.
La Boero competirá con dos autos, al igual que en la edición anterior, y actualmente trabaja para ponerlos en funcionamiento cuanto antes. Esa etapa será determinante para realizar pruebas, obtener datos y definir una táctica de carrera acorde a las características de cada prototipo.
Uno de los principales desafíos pasa por el peso del chasis. La institución utiliza una estructura de caños por las limitaciones reglamentarias y también por los costos, aunque esa decisión obliga a ajustar con precisión cada componente para llegar al mínimo exigido de 150 kilos con pilotos incluidos.
Suero reconoció que un chasis de aluminio ofrecería ventajas en términos de peso, pero también demandaría otros recursos. Mientras tanto, el equipo trabaja dentro de sus posibilidades para acercarse al punto óptimo que permita competir en mejores condiciones.
Antes del viaje a Junín, la intención es concretar ensayos que permitan reunir información y afinar la estrategia. La experiencia acumulada en ediciones anteriores aparece como un activo importante para una participación que, una vez más, combinará ingeniería, planificación y capacidad de adaptación.
El docente también indicó que la Escuela Industrial tendría previsto regresar este año al certamen, luego de haber participado en ediciones anteriores y de haberse ausentado durante varios años. En ese contexto, la presencia de más instituciones sanjuaninas podría ampliar la representación local en una competencia que ya se consolidó a nivel nacional.
Con los dos vehículos en plena construcción, la Escuela Boero inició la cuenta regresiva hacia noviembre con un objetivo concreto: llegar con los prototipos listos, probarlos antes de la competencia y aplicar una estrategia que permita completar la mayor cantidad de vueltas con la energía disponible.




