El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos del sanjuanino Carlos Simón Poblete Brizuela, secuestrado durante la última dictadura hace 49 años. La confirmación se obtuvo mediante un análisis genético sobre restos exhumados en el Cementerio Municipal de Mendoza y cotejados con una muestra de sangre de su hija, Miriam Fernández.
Antecedentes personales y políticos Poblete había nacido en la ciudad de San Juan el 2 de noviembre de 1944. Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Nacional de San Juan, integró el centro de estudiantes de su facultad y militó en la Juventud Peronista y en Montoneros. Era conocido con los apodos “Tula” y “Guillermo”.
Fue secuestrado en Córdoba el 1 de abril de 1977, a los 32 años, junto con su pareja, María del Carmen Moyano Maure, que estaba embarazada de ocho meses. Según acreditó la Justicia, ambos permanecieron cautivos en el centro clandestino La Perla. El Tribunal Oral Federal N°1 de Córdoba confirmó esos hechos en una sentencia de 2016.
La trayectoria posterior de la causa Moyano Maure fue trasladada después a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires, donde dio a luz a fines de junio de 1977. La niña permaneció pocos días con su madre antes de ser separada y entregada de manera ilegal a otra familia. Recuperó su identidad en 2017 y es Miriam Fernández, la nieta recuperada número 127; su madre sigue desaparecida.
Fue una muestra de sangre de Miriam Fernández la que permitió identificar también a su padre. El cotejo genético confirmó el vínculo biológico con los restos hallados en Mendoza, en una investigación judicial a cargo del Juzgado Federal N°1 de esa provincia. En ese expediente participaron la Oficina de Asistencia en causas por violaciones a los Derechos Humanos y la fiscalía encabezada por Dante Vega, junto con el auxiliar fiscal Daniel Rodríguez Infante.
Exhumaciones en Mendoza Los restos habían sido exhumados en 2010 en el Cuadro 33 del Cementerio de la Ciudad de Mendoza. Según informó el EAAF, en ese predio se realizaron alrededor de 250 exhumaciones para determinar la identidad de personas desaparecidas durante la dictadura. Con el caso de Poblete, ya son cuatro las personas identificadas a partir de ese cementerio, un dato que mantiene abierta la tarea de identificación en causas vinculadas con violaciones a los derechos humanos.




