San Juan se prepara para un escenario hídrico distinto al de los últimos años: la Dirección de Hidráulica anticipa un verano con mayor ingreso de agua y con riesgo de crecientes repentinas por lluvias intensas. El director del área, José María Ginestar, explicó que la provincia busca administrar el recurso para que los diques conserven capacidad de recepción y no queden al límite antes de tiempo. La prioridad, según señaló, está en prevenir desbordes y sostener márgenes de maniobra en el sistema.
Ginestar dijo en una entrevista en Conversatorio, por AM 1020, que el trabajo se desarrolla en el marco del Comité Provincial de Respuesta ante Emergencias (COPRE). El funcionario sostuvo que el cambio de escenario está asociado a las intensas nevadas registradas en la Cordillera, que modificaron las perspectivas para el próximo ciclo. En ese contexto, la planificación dejó de centrarse en la escasez extrema y pasó a contemplar la posibilidad de excesos de agua en distintos puntos de la provincia.
Diques y erogaciones
La estrategia oficial apunta a que Caracoles, Punta Negra y Ullum no alcancen rápidamente sus cotas máximas. Ginestar explicó que la intención es mantener los niveles lo más bajos posible, con erogaciones controladas por el río y mayor disponibilidad en los canales de riego. Según indicó, el objetivo es que el llenado total se produzca más cerca de marzo-abril y no de diciembre. El criterio responde a la necesidad de reservar espacio para eventuales crecientes y evitar que una suba extraordinaria obligue a utilizar vertederos.
El funcionario diferenció además el caudal del río San Juan de las lluvias concentradas sobre una cuenca. Dijo que actualmente circulan alrededor de 40 metros cúbicos por segundo y que un volumen de hasta 200 metros cúbicos por segundo todavía sería manejable en condiciones normales. Como antecedente, recordó que en octubre de 2024 el río llegó a unos 80 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, advirtió que las lluvias intensas son “incontrolables” cuando se concentran en una cuenca y superan la capacidad de infraestructura disponible.
Obras y puntos críticos
El COPRE recorre los 19 departamentos para detectar sectores con mayor vulnerabilidad ante crecientes. Ginestar mencionó trabajos de encauzamiento y mantenimiento de defensas en varias zonas, entre ellas Calingasta, donde se interviene sobre el río Los Patos para alejar el cauce de las obras de toma. También señaló problemas en defensas de Iglesia y Jáchal, donde algunas estructuras requieren mantenimiento. El funcionario admitió además que existe una limitación operativa por la falta de maquinaria suficiente, lo que obliga a coordinar respuestas entre distintos niveles del Estado.
La planificación incluye a Sarmiento, Zonda, Ullum y Albardón, departamentos donde las lluvias sobre zonas de sierras pueden generar crecientes repentinas. Ginestar puso el foco en Calingasta por la cercanía entre ríos, canales, rutas y áreas pobladas. “Termina siendo en toda su longitud un canal, una ruta y un pueblo”, describió. En ese marco, las tareas preventivas buscan encauzar cursos de agua, reforzar defensas y reducir el riesgo sobre la infraestructura existente.
Ventana climática y próximos meses
La fecha exacta de las lluvias todavía no puede precisarse. Ginestar indicó que los antecedentes permiten proyectar un verano con mayores precipitaciones, aunque aclaró que la ventana más probable se ubica entre noviembre y abril. Por ese motivo, la preparación comenzó antes de contar con un pronóstico definitivo. El funcionario también sostuvo que, si el escenario se confirma, podrían recuperarse niveles en embalses, acuíferos y sectores que permanecieron secos durante años, con posibles cambios en áreas como Punta Negra, Ullum y las Lagunas de Guanacache. A la vez, advirtió que una temporada con más agua no implica el fin del ciclo seco, ya que los especialistas prevén períodos de lluvias más intensas pero también sequías más profundas y prolongadas.




