El uso de las nuevas tecnologías atraviesa los procesos de aprendizaje y, según la psicopedagoga Natalia Mugnos, está generando nuevos desafíos en niños y adolescentes. En diálogo con Radio Mil20, sostuvo que las pantallas deben funcionar como herramientas y no como reemplazo de funciones cognitivas propias del aprendizaje. La especialista planteó que el problema no está en la tecnología en sí, sino en el modo en que se incorpora a la vida cotidiana y escolar.
“Siempre el uso de las tecnologías debe ser un uso mediado. Cada vez nos estamos encontrando que las tecnologías muchas veces van sustituyendo funciones cognitivas que son propias de los procesos de aprendizaje”, explicó Mugnos. También señaló que lo tecnológico “tiene que ser utilizado, mediado como un recurso para favorecer todas las funciones cognitivas que tenemos nosotros como seres humanos”. En ese marco, remarcó que el acompañamiento adulto resulta central para evitar que la pantalla desplace prácticas básicas de lectura, comprensión e interacción.
Dificultades en distintos niveles
La psicopedagoga indicó que actualmente se observan dificultades en la comprensión, sobre todo frente a cuestiones abstractas, en estudiantes de nivel secundario y universitario. Al mismo tiempo, afirmó que en el nivel primario se registra un proceso de alfabetización más rápido. Según aclaró, se trata de una lectura basada en su experiencia profesional y no en investigaciones o resultados sistematizados.
“No hay todavía investigaciones ni resultados, pero bueno, en la particular, en la experiencia, puedo decir que estamos encontrando en este momento estudiantes que son alfabetizados mejor en el nivel primario y sí algunas dificultades de comprensión, de las funciones cognitivas propias en el nivel secundario y en el nivel superior”, afirmó. Esa diferencia, planteó, obliga a mirar el problema por etapas educativas y no como una situación homogénea. También sugiere que el impacto de la tecnología puede variar según la edad y el tipo de habilidades que se estén desarrollando.
Rol de la familia y la escuela
Para Mugnos, las causas son múltiples y requieren un abordaje conjunto entre escuelas, profesionales, políticas educativas y familias. En ese esquema, subrayó especialmente la función de los adultos en la regulación del uso de pantallas. “Es la familia quien debe también estimular y acompañar estos procesos de lectura, de comprensión, el impacto también del uso tecnológico. Es la familia quien debe reducir el uso de pantalla”, remarcó.
La especialista agregó que no siempre hace falta disponer de mucho tiempo para estimular capacidades cognitivas. Propuso recuperar actividades cotidianas como instancias de aprendizaje, juego, imaginación y reflexión. “Es volver a los recursos cotidianos, de compartir con los chicos y poder mirar las cosas que están al lado nuestro”, explicó. Según su planteo, el objetivo no es eliminar la tecnología, sino lograr que primero se desarrollen capacidades como la imaginación y el juego y luego incorporar las herramientas digitales de manera adecuada.
En ese marco, la advertencia central quedó asociada a la mediación adulta y al uso responsable de las pantallas durante la infancia. El planteo de Mugnos deja como variable pendiente el seguimiento de investigaciones que permitan medir con mayor precisión el efecto de estas prácticas sobre la comprensión y el aprendizaje. Mientras tanto, la recomendación profesional se concentra en la regulación del tiempo de exposición y en el fortalecimiento de hábitos de lectura y conversación en el ámbito familiar y escolar.




