La familia de una alumna de 11 años de la Escuela Sarmiento, en Capital, denunció una serie de episodios de hostigamiento que, según su relato, se extendieron durante varios meses y habrían involucrado a otra estudiante de 15 años del mismo establecimiento. El caso tomó estado público tras la decisión de los padres de exponer la situación y reclamar medidas concretas de resguardo. La denuncia alcanza a hechos ocurridos dentro y fuera de la escuela, en un contexto de convivencia escolar que ahora quedó bajo revisión. La familia sostiene que el conflicto afectó de manera directa la continuidad pedagógica y el bienestar emocional de la menor.
De acuerdo con la madre, la situación comenzó en abril, cuando la niña le contó un episodio ocurrido en uno de los baños del colegio. Según ese relato, la otra alumna habría intentado besarla pese a su negativa. La mujer dijo que informó lo sucedido a una docente y que recibió como respuesta que se haría un seguimiento para evitar nuevos inconvenientes. Ese primer aviso, siempre según la familia, no derivó en una solución que frenara los hechos posteriores.
Episodios posteriores La denuncia familiar indica que, después de ese hecho inicial, la menor habría recibido mensajes escritos en los que la otra estudiante le expresaba que quería que fueran novias. También habría sido acorralada en distintos espacios del establecimiento y, según la madre, se produjo otro episodio en la cancha de la escuela. La familia afirmó además que la situación trascendió al plano digital, ya que desde la institución se habría mencionado que la adolescente de 15 años también era víctima de agresiones en internet. La madre sostuvo que su hija negó haber participado de esas publicaciones y que incluso ofreció su teléfono para que se verificara el contenido.
Reunión con la escuela Con el paso de los meses, la niña habría empezado a guardar parte de lo que vivía hasta que, el viernes pasado, se desbordó emocionalmente y relató más episodios a su familia. Según los padres, en ese momento manifestó que había intentado quitarse la vida como consecuencia de la angustia que le provocaba la situación. A partir de esa revelación, buscaron asistencia psicológica y reclamaron una intervención urgente de la institución. El padre de la menor participó luego de una reunión con las autoridades escolares, en la que, de acuerdo con la madre, pudieron conocer con mayor precisión lo ocurrido durante los meses anteriores.
Medidas en análisis La familia cuestionó que la situación no haya llegado antes a conocimiento de las autoridades, pese a haber sido informada una docente en la primera etapa del conflicto. Según lo conversado con la escuela, una de las alternativas en análisis es separar a las estudiantes y reorganizar los espacios que ocupan durante la jornada. También se habría planteado trabajar aspectos vinculados con la convivencia, la inclusión y la aceptación entre las alumnas. Para los padres, esas medidas no resuelven el problema de fondo y por eso evalúan pedir un cambio de establecimiento para que la niña termine sexto grado en un ámbito distinto.
La estudiante cursa el último año del nivel primario, lo que agrega una variable escolar al conflicto, porque cualquier modificación ahora impacta sobre la continuidad de su trayectoria educativa. La familia sostiene que busca evitar que la situación profundice el daño emocional y afecte el cierre del ciclo lectivo. El caso quedó instalado en la comunidad educativa de la escuela céntrica y, según el relato familiar, también despertó preocupación en otras familias que mencionaron situaciones similares. El próximo paso depende de las decisiones que adopten la institución y los padres sobre la permanencia de la alumna en el establecimiento.




