Las máximas autoridades mineras de Argentina, Chile, Bolivia y Perú firmaron en Santiago una declaración conjunta para consolidar al Cono Sur como proveedor de minerales estratégicos. El entendimiento apunta a responder a la demanda global de electromovilidad y tecnologías digitales, en un contexto en el que la necesidad de minerales críticos crecería entre un 400% y un 600% en la próxima década.
El secretario de Minería de Argentina, Luis Lucero, y el biministro chileno Daniel Mas destacaron la ventaja geopolítica del bloque, que concentraría más de la mitad del cobre mundial. Esa proyección se vincula con un mercado internacional que demanda cobre y litio para cadenas industriales asociadas a la transición energética y a la digitalización. En ese marco, la declaración busca ordenar una agenda común para atraer capitales y mejorar la coordinación entre jurisdicciones con recursos complementarios.
Efecto en San Juan En San Juan, el movimiento regional ya tiene correlato en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que recibió propuestas por 39.000 millones de dólares, según la información incluida en el texto. También se mencionan los US$240 millones obtenidos por McEwen Copper para Los Azules, además del desembolso de Rio Tinto en Mogotes Metals dentro del distrito Vicuña. Esos datos muestran que la provincia forma parte de un circuito de financiamiento y desarrollo minero que excede el plano local y se inserta en una estrategia regional.
Agenda común La alianza presentada en Santiago combina prioridades distintas entre los cuatro países. Bolivia y Perú plantean la agregación de valor y la inclusión social, mientras que Chile busca proyectarse como centro de exportación de tecnología y servicios mineros hacia sus vecinos. En paralelo, los gobiernos acordaron buscar financiamiento multilateral de manera conjunta, impulsar consorcios de innovación público-privados y fortalecer la formación de capital humano especializado.
Próximos pasos La declaración deja abierta una etapa de coordinación técnica y financiera entre los países firmantes. El dato a seguir es si esa hoja de ruta se traduce en proyectos concretos, en acceso a financiamiento multilateral y en nuevas inversiones para el cobre y el litio en la región. Para San Juan, la evolución del RIGI y de iniciativas como Los Azules seguirá siendo una referencia directa del impacto provincial de ese proceso.




