Familiares, amigos y allegados de Gemma Álvarez se reunirán este miércoles en Plaza Laprida para exigir justicia por el femicidio de la joven, ocurrido a fines de julio en la zona de la Costanera. La convocatoria fue fijada para las 17 horas y se plantea como una instancia para visibilizar el reclamo en un momento en que la causa sigue en trámite judicial.
La movilización se inscribe en un escenario procesal que ya tiene al principal sospechoso detenido. Matías Ezequiel Marín, expareja de Álvarez, fue imputado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, una calificación que refleja la gravedad institucional del caso y la perspectiva con la que avanza la pesquisa.
En la audiencia de formalización, el juez Sergio López Marti resolvió que el acusado permanezca un año en prisión preventiva, al mismo tiempo que fijó ese mismo plazo para la investigación penal preparatoria. La Fiscalía había pedido esa medida, mientras que la defensa buscó que Marín afrontara el proceso en libertad.

Uno de los elementos más contundentes incorporados al expediente es el resultado de la autopsia. Según expuso la Fiscalía, Gemma murió a raíz de 31 heridas provocadas con un arma blanca. El cuchillo, de unos 25 centímetros de largo, fue encontrado en un campo cercano al lugar donde se produjo el ataque, un dato que refuerza la reconstrucción de los hechos y la hipótesis acusatoria.
La investigación sostiene que Marín habría seguido a la joven desde las inmediaciones de su domicilio, en Chimbas, cuando se dirigía a trabajar. De acuerdo con esa versión, Álvarez habría intentado alejarse en su motocicleta, pero el acusado la habría interceptado con un Volkswagen Gol Trend blanco. Esa secuencia, de confirmarse, consolidaría una dinámica de persecución previa al ataque.
Después de la agresión, el sospechoso habría escapado a pie por un sector descampado y abandonado el vehículo. En el interior del auto fueron hallados documentación y otros objetos personales que quedaron incorporados al expediente, elementos que pueden resultar relevantes para sostener la trazabilidad de su recorrido posterior al hecho.
La autopsia también descartó que el disparo efectuado por un efectivo policial que realizaba tareas adicionales en una estación transformadora cercana haya causado la muerte de Álvarez. Ese dato despeja una de las líneas que podían generar confusión sobre la mecánica del crimen.
La causa, además, incluye antecedentes denunciados por la propia víctima. Durante la audiencia se informó que Gemma había denunciado a Marín el 1 de julio y que desde los primeros días de ese mes regía una prohibición de acercamiento. Ese antecedente vuelve a poner en foco la respuesta institucional frente a situaciones de violencia previa.
Tras el femicidio, el acusado fue localizado en una propiedad de Villa Obrera, en Chimbas, luego de que un vecino alertara a la Policía sobre su presencia. Cuando fue detenido, presentaba lesiones en ambos brazos, y ahora la Justicia deberá determinar si se trata de heridas autoinfligidas o si se produjeron durante el procedimiento de reducción.
Mientras la investigación sigue su curso, la familia de Gemma busca sostener el reclamo en el espacio público. La marcha de este miércoles en Plaza Laprida apunta no solo a exigir justicia, sino también a mantener la atención sobre una causa que todavía debe esclarecer completamente las circunstancias del femicidio.



