Para una parte de las familias sanjuaninas, pagar con tarjeta o pedir un préstamo dejó de ser una herramienta para bienes durables y pasó a ser un recurso para cubrir alimentos, servicios y remedios. Esa es la lectura que realiza el Colegio de Trabajadores Sociales de San Juan, que advierte un aumento de estas situaciones entre los hogares atendidos por sus profesionales.
Valeria Sarmiento, vicepresidenta de la entidad, señaló que el fenómeno debe interpretarse como un problema estructural y no como una dificultad aislada de administración doméstica. En esa línea, diferenció el endeudamiento orientado a mejorar condiciones de vida —como comprar un auto o refaccionar una vivienda— del que se usa únicamente para sostener el consumo básico del mes.
La dirigente sostuvo que la situación más extendida es la que se vincula con la reproducción de la vida cotidiana. “Cuando ya estás hablando de un endeudamiento para la reproducción de la vida cotidiana, es decir, porque no llegás a fin de mes con los servicios, con los alimentos, con el combustible, claramente estamos hablando de un endeudamiento de ese tipo”, dijo Sarmiento. Ese esquema, agregó, termina por trasladar el problema al mes siguiente, cuando la familia debe afrontar la cuota del préstamo y volver a financiar los gastos corrientes.
Impacto en salud y cobertura La vicepresidenta también vinculó la presión económica con un deterioro en la salud mental de la población. Mencionó un aumento de casos de ansiedad, depresión y, en las situaciones más graves, pensamientos e intentos de autolesión asociados a la dificultad para cubrir lo básico. Además, indicó que crecen las consultas de personas con obra social que no logran cubrir determinados tratamientos o medicamentos, ya sea porque la cobertura no alcanza o porque directamente falta dinero para comprarlos.
Sin mapa propio Sarmiento aclaró que el Colegio no cuenta con estadísticas propias para identificar qué departamentos presentan mayor incidencia del problema. Sí advirtió que las consecuencias se profundizan entre los hogares con menos recursos y que la distancia territorial agrava el acceso a servicios en zonas alejadas del Gran San Juan y en áreas rurales. En ese marco, la brecha de acceso a recursos aparece como una variable que intensifica la vulnerabilidad.
Antecedentes y magnitud Otros relevamientos ya habían mostrado la dimensión del endeudamiento en la provincia. Una encuesta de Amas de Casa del País, realizada sobre 400 personas en junio, encontró que el 75,25% tenía deudas; entre ellas, el 94% las usó para comprar alimentos, el 67,4% para pagar servicios y el 53,2% para gastos de salud. A su vez, un informe del Instituto Argentina Grande, con datos del Banco Central de julio, ubicó a San Juan en el cuarto lugar del país en morosidad, con un índice del 22,1%. Ese cuadro deja pendiente la evolución de la capacidad de pago de los hogares y el comportamiento del crédito en los próximos meses.




