Luego de de cerrar su planta marplatense, la fábrica de motos Zanella despidió a más de 45 trabajadores en San Luis, de su plantel compuesto por 104 operarios, a pesar de que delegados gremiales dicen haber llegado a un acuerdo para “no despedir personal”.

La fábrica funciona en el parque Norte de la capital puntana, se dedica al ensamble de componentes importados y los trabajadores con más de 15 años de antigüedad recibieron su telegrama de despido con la decisión de la patronal de cesantear más de la mitad de su dotación.

El delegado de los trabajadores, Gustavo Lucero, sostuvo que la empresa “no quiere dialogar” y que la medida es inapropiada porque no respeta un acuerdo que se hizo con los trabajadores de “no despedir, no incorporar gente y no habilitar horas extras”.

El trabajador aclaró que están cobrando su sueldo “fraccionado”, la quincena no se cobra normalmente y no saben qué pasará con “el aguinaldo”, y recordó que por el acuerdo realizado con la empresa “sólo trabajan 12 días al mes”.

Hoy tendrá lugar un pedido de conciliación obligatoria que luego del rechazo del proceso preventivo de crisis (PPC) presentado por la empresa ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, constituye una última instancia para intentar negociar la reincorporación de los despedidos o su indemnización legal.

Por otro lado, la empresa confirmó el fin de la utilización de la planta de Mar del Plata, luego de meses de conflictos y paralización de la producción. La decisión ya fue comunicada hacia los representantes de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que pelea por la reubicación de sus trabajadores a otras fábricas.

La marca de motocicletas se radicó en la ciudad a mediados de 2014 y en los últimos años atravesó una política de reducción de personal debido a la crisis económica. Este año, se anunció despidos masivos en las cuatro fábricas del país, entre ellas la de Mar del Plata.

Sin embargo, tan solo el mes pasado el gremio había comunicado que los directivos no planeaban el cierre final de la planta marplatense. Este viernes, la noticia golpeó duro a todos sus trabajadores.

Según explicó Rocha, la fábrica arrancó “con 20 personas y el crecimiento proyectado que tenían era llegar a las 300 personas”.

Desde la UOM responsabilizaron del cierre al gobierno de Macri y también apuntaron contra la gestión de María Eugenia Vidal y la del municipio a cargo de Carlos Arroyo.