La cifra de víctimas fatales de los terremotos que sacudieron a Venezuela en junio podría superar ampliamente el balance oficial. El Gobierno informó 6.509 muertos, pero el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estima un promedio de 53.000 fallecidos y calcula que existe un 81% de probabilidades de que el número real supere las 10.000 personas.
Las proyecciones se basan en la intensidad de los sismos, los antecedentes históricos y la distribución de la población. La falta de un censo actualizado en Venezuela, sin embargo, dificulta establecer un cálculo preciso y deja abierto el margen de error de cualquier estimación.
Daños y subregistro Un análisis de The New York Times también puso en duda las cifras oficiales. En La Guaira, una de las zonas más afectadas, identificó 16 torres de viviendas públicas derrumbadas, donde se estima que residían unas 5.200 personas. Además, un relevamiento satelital del programa europeo Copernicus detectó cerca de 700 estructuras destruidas.
La incertidumbre también alcanza a los desaparecidos. Dos sitios creados por ciudadanos venezolanos reunieron más de 29.000 y 40.000 reportes, respectivamente, aunque sus responsables advirtieron que podrían existir registros duplicados o personas que ya fueron encontradas. Ese desfasaje entre registros oficiales y reportes ciudadanos refuerza las dudas sobre el alcance real de la emergencia.
Última actualización oficial El Gobierno actualizó por última vez su cifra de fallecidos el 24 de agosto y no respondió a las consultas del diario estadounidense. Desde organizaciones de derechos humanos reclaman un balance preciso que permita reconocer a las víctimas y determinar si corresponde investigar posibles responsabilidades por muertes evitables. A la espera de una nueva actualización, la diferencia entre el conteo oficial y las estimaciones internacionales sigue siendo la principal variable a seguir.




