Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió a Colombia durante la mañana de este lunes y abrió un escenario de emergencia que todavía está en evaluación. Según los primeros reportes, el impacto dejó 47 muertos, personas heridas y daños graves en edificaciones de Quibdó, capital del departamento del Chocó.
El Servicio Geológico Colombiano informó que el movimiento se produjo a las 7:34 y tuvo epicentro en San José del Palmar, a una profundidad de 82 kilómetros. La magnitud del evento explica que el temblor se sintiera en distintas regiones del país y también en Quito, Ecuador, lo que da cuenta de la extensión del fenómeno y de la magnitud de sus efectos inmediatos.
En Bogotá, el sismo activó alarmas en algunos edificios y derivó en evacuaciones preventivas, mientras las autoridades iniciaron revisiones para determinar posibles afectaciones. La reacción institucional apunta ahora a evitar riesgos adicionales y a establecer con precisión el alcance del daño estructural y humano.
En Chocó, los equipos de emergencia avanzan con el relevamiento de los daños para definir la dimensión real de la situación. La gobernadora Nubia Carolina Córdoba-Curi confirmó las primeras consecuencias y expresó su preocupación por eventuales réplicas. “Acabamos de pasar un grave evento sísmico en el departamento del Chocó. Nos preocupan las réplicas”, señaló.
Si bien el epicentro estuvo en San José del Palmar, los reportes iniciales más graves se concentraron en Quibdó. “En la capital Quibdó hay heridos y graves daños en las edificaciones”, indicó Córdoba-Curi, en un panorama que anticipa tareas de asistencia y reconstrucción de alcance inmediato.
Por su parte, Abelardo de la Espriella afirmó que tomó a su cargo la coordinación de la respuesta en San José del Palmar. En ese marco, ordenó la instalación de un Puesto de Mando Unificado para organizar la asistencia a los afectados y canalizar la respuesta estatal frente a la emergencia.
Además, solicitó a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) un informe detallado sobre la situación y las necesidades más urgentes. También confirmó que estará personalmente en Pereira para acompañar a los damnificados y verificar la respuesta del Gobierno. “No están solos. El Estado está presente y actuando”, afirmó.
Mientras continúan las tareas de evaluación en las zonas afectadas, las autoridades mantienen el monitoreo ante la posibilidad de réplicas y trabajan en la elaboración de un primer balance oficial sobre las consecuencias del terremoto. La prioridad, por estas horas, pasa por contener la emergencia, dimensionar las pérdidas y sostener la asistencia en las áreas más comprometidas.



