Sesenta horas después de una de las peores catástrofes registradas en el norte de Nepal, los equipos de rescate encontraron con vida a una niña de 6 años entre los restos de viviendas y árboles arrastrados por la avalancha de agua, barro y tierra. La menor fue identificada como Manisha Magar y estaba atrapada en la región de Timure, una de las zonas más castigadas por el desastre. El hallazgo renovó las esperanzas en medio de un operativo que sigue condicionado por la magnitud de los daños y la cantidad de personas no localizadas.
Integrantes de la Policía Fronteriza Armada de Nepal detectaron a la niña mientras recorrían el área en busca de sobrevivientes. Según el relato difundido por la fuerza, los efectivos retiraron manualmente los materiales acumulados hasta llegar hasta ella. Una vez liberada, Magar fue retirada en brazos y recibió las primeras atenciones, antes de ser trasladada en helicóptero a un centro de salud con la colaboración del Ejército de Nepal.
Operativo de rescate Las imágenes difundidas por la propia fuerza muestran el trabajo entre el barro y los restos de las construcciones, en una escena que refleja la dificultad de las tareas de búsqueda. Luego se observa el momento en que consiguen sacar a la niña y ponerla a salvo. La secuencia también dejó una de las pocas postales posteriores al rescate: Magar sentada, abrigada y comiendo, todavía con restos de barro en el rostro.
La emergencia, sin embargo, continúa abierta. Las autoridades elevaron a 633 la cantidad de víctimas fatales provocadas por el desastre y señalaron que más de 3.000 personas permanecen desaparecidas. El fenómeno también dejó 5 fallecidos en la región autónoma del Tíbet, en China, donde se registraron daños de magnitud. La situación obligó además a mantener a los equipos de rescate en alerta máxima ante advertencias sobre una posible rotura de una represa ubicada del lado tibetano.
Antecedentes y alcance regional La tragedia comenzó el miércoles, cuando una enorme masa de agua, barro y material arrasó sectores del Himalaya. El fenómeno destruyó viviendas, derribó puentes y arrastró vehículos en Nepal y el Tíbet. Entre quienes todavía no pudieron ser localizados figuran cientos de excursionistas que recorrían la zona y numerosos peregrinos hindúes que se dirigían hacia el monte Kailash, uno de los lugares sagrados más importantes de la región.
En ese contexto, el rescate de Manisha Magar se convirtió en uno de los pocos datos concretos de alivio dentro de un cuadro que sigue dominado por muertos, desaparecidos y daños materiales de gran escala. La continuidad de la búsqueda dependerá de las condiciones en terreno y de la evolución del riesgo asociado a la infraestructura hídrica en la zona tibetana, mientras las autoridades mantienen desplegados los operativos en ambos lados de la frontera.



