La crisis diplomática entre Argentina y Brasil volvió a profundizarse este lunes, luego de que dos ministros del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva respondieran públicamente a Javier Milei, a quien calificaron de "payaso". Las declaraciones se produjeron en medio de la polémica abierta por los insultos del mandatario argentino a Lula durante un acto de campaña de Flávio Bolsonaro.
El ministro de Hacienda de Brasil, Darío Durigan, sostuvo que "El payaso del presidente argentino vino a Brasil y habló de Brasil cuando el riesgo país de Argentina es mucho mayor, su deuda pública es mucho mayor, su inflación es mucho mayor", en referencia a los dichos de Milei sobre una eventual crisis en el país vecino si Lula logra la reelección en octubre.
La respuesta más dura llegó desde el canciller brasileño, Mauro Vieira, quien afirmó que el ataque de Milei a Lula "es sumamente grave e inaceptable". En una entrevista con TV Globo, señaló además que las declaraciones del presidente argentino fueron muy graves y muy mal recibidas, al considerar que constituyen una injerencia en los asuntos internos de Brasil.
Vieira decidió este domingo llamar a consultas al embajador de Brasil en la Argentina, Julio Bitelli, una señal diplomática de fuerte rechazo. También citó para este lunes por la tarde al embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para pedir explicaciones por los dichos de Milei contra Lula y contra el ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
Al mismo tiempo, el canciller brasileño buscó moderar el alcance de la medida y descartó "por ahora" retirar al representante brasileño en Buenos Aires. "La retirada de los embajadores es un paso de gran gravedad. Dentro de este contexto de preservación, no vamos a hacer esto ahora", afirmó Vieira, al insistir en que el gobierno argentino debe dar explicaciones por las declaraciones formuladas en territorio brasileño.



