Brasil afrontará este domingo 4 de octubre la primera vuelta de las elecciones presidenciales, con una disputa concentrada entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Las encuestas muestran al actual mandatario con ventaja numérica en distintos relevamientos y un escenario ajustado para una eventual segunda vuelta.
La campaña estuvo marcada por acusaciones cruzadas, preocupación económica y una creciente controversia religiosa. La expectativa está puesta tanto en el resultado del domingo como en la posibilidad de un balotaje, previsto para el 25 de octubre si ningún candidato supera la mitad de los votos válidos.
Antecedentes políticos y judiciales Lula busca un cuarto mandato presidencial, mientras que su principal adversario es el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Este último permanece detenido tras ser condenado por la tentativa de golpe de Estado posterior a su derrota electoral de 2022. La situación judicial del expresidente atraviesa la competencia y remite a otro antecedente de la política brasileña: en 2018, Lula estaba preso y no pudo participar de la elección que ganó Jair Bolsonaro.
Sus condenas fueron anuladas posteriormente por el Supremo Tribunal Federal, que declaró la incompetencia del juzgado de Curitiba que lo había procesado. Esa decisión le permitió recuperar sus derechos políticos. En el plano institucional, ese antecedente sigue siendo relevante porque ordena el marco de la disputa actual y explica parte de la polarización que atraviesa la campaña.
Economía e inflación En el plano económico, la preocupación pasa por el aumento del gasto público, la caída de los ingresos y el debilitamiento del consumo. Quien asuma la Presidencia deberá enfrentar presiones para ordenar las cuentas fiscales. La inflación también se incorporó al debate: el IPCA-15, considerado una previa del índice oficial, registró una suba del 0,7% en septiembre, después de una caída del 0,4% en agosto.
El acumulado de los últimos 12 meses llegó al 4,47%, cerca del límite superior de la meta inflacionaria. Otro elemento del cierre de campaña es la decisión del gobierno de Lula de prohibir las apuestas de cuota fija, conocidas como bets. La medida tendrá consecuencias sobre la recaudación de impuestos vinculados con esa actividad y fue presentada por el Gobierno brasileño como parte de un paquete para proteger a las familias endeudadas.
Claves del cierre electoral La controversia religiosa surgió por la circulación de una noticia falsa que atribuía a Flávio Bolsonaro la intención de retirar a Nuestra Señora Aparecida su condición de patrona de Brasil. El candidato negó esa versión, que generó repercusiones en la Iglesia católica y se convirtió en uno de los asuntos más discutidos de los últimos días. En cuanto al mapa electoral, se destacan el peso de San Pablo, Río de Janeiro y Minas Gerais.
Los relevamientos recientes muestran a Flávio Bolsonaro mejor posicionado en los dos primeros estados y una disputa pareja en Minas Gerais, un distrito que puede resultar decisivo. Con los últimos actos de campaña en marcha, la atención se concentra en cuánto respaldo conseguirá cada candidato y qué margen dejará la primera vuelta para las negociaciones posteriores. El presidente electo asumirá el 5 de enero de 2027.




