Más de 158 millones de brasileños votan este domingo en el balotaje que definirá si Luiz Inácio Lula da Silva continúa en la Presidencia de Brasil o si Flávio Bolsonaro lo reemplaza tras haber quedado primero en la elección regular del pasado domingo 4. La disputa llega con una diferencia mínima en las encuestas y con el voto nulo como un factor relevante en la primera vuelta. En ese escenario, el resultado puede depender de la redistribución de apoyos entre los postulantes eliminados y de la participación de quienes no fueron a votar.
La primera vuelta dejó a Bolsonaro con 47% y a Lula con 45%, mientras que el voto nulo quedó en tercer lugar entre 13 postulantes. Augusto Cury fue tercero; Renan Santos, cuarto; y Ronaldo Caiao, quinto. En conjunto, esos tres candidatos reunieron casi 9% de los votos, un caudal que, sumado a los sufragios en blanco y nulo y a la abstención, puede inclinar la definición. La elección, por lo tanto, no depende solo de los dos finalistas, sino también de la capacidad de ambos para captar ese electorado remanente.
Factores de definición
Entre los segmentos que podrían incidir en el resultado aparece el voto de las favelas del estado de Río de Janeiro, donde viven más de 2,1 millones de personas, y el voto religioso, en el que Bolsonaro saca ventajas, según el planteo del texto original. Brasil, además, es presentado como un gigante agrícola con recursos naturales relevantes, entre ellos tierras raras, abundantes recursos hídricos y grandes reservas de petróleo. Ese peso económico explica que la elección tenga efectos que exceden la política doméstica y alcancen el posicionamiento regional del país.
Contexto regional
Lula figura entre los pocos mandatarios de izquierda que quedan en Sudamérica, mientras que Flávio Bolsonaro aparece alineado con gobiernos de la región identificados en el texto con Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, además de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. La política exterior no ocupó un lugar central en la campaña previa a la primera vuelta, aunque esta definición puede acercar o alejar a Brasil de la agenda de Washington. En ese marco, el texto menciona la iniciativa Escudo de las Américas, orientada a la lucha contra el crimen organizado, como parte de la estrategia estadounidense en Sudamérica.
Tensión con Washington
El texto agrega que en julio el presidente republicano impuso sanciones a un juez que declaró a Bolsonaro culpable de intento de golpe de Estado y lo condenó a 27 años de prisión. También señala que Washington levantó esas sanciones después de negociar con Lula. Con ese antecedente, el balotaje no solo define la jefatura de Estado brasileña, sino también el margen de relación con la administración de Trump y el lugar de Brasil en el tablero sudamericano. El escrutinio de este domingo será el dato a seguir para medir si la ventaja inicial de la primera vuelta se confirma o se revierte.




