Brasil cerró este domingo los últimos centros de votación a las 19, hora local, después de que la Justicia dispusiera extender dos horas la jornada electoral. Con el fin de los comicios, comenzó el recuento de votos de una segunda vuelta que definirá quién ocupará la presidencia.
La medida fue ordenada por el juez del Supremo Tribunal Federal Cristiano Zanin, en respuesta a planteos vinculados con dificultades para trasladar votantes hasta los centros electorales. La decisión se conoció poco después del horario previsto originalmente para el cierre, fijado a las 17. En algunos establecimientos la votación ya había concluido y se habían emitido los boletines de urna.
Por ese motivo, la prórroga se aplicó únicamente en los lugares que todavía recibían electores. La extensión generó confusión en algunos centros, aunque el procedimiento siguió en funcionamiento donde aún había personas para sufragar. El cambio de horario no alteró el inicio del escrutinio, que avanzó una vez cerradas las mesas habilitadas.
La disputa electoral enfrenta al actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), con Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. En los primeros datos divulgados, cuando apenas se había contabilizado una pequeña parte de las urnas, Lula obtenía el 57,66% de los votos válidos y Flávio Bolsonaro el 42,34%. Esos porcentajes correspondían a un escrutinio preliminar y no representaban el resultado definitivo.
La evolución del recuento concentra ahora la atención política en Brasil, porque de ese resultado saldrá la definición del próximo período presidencial. El dato a seguir es la consolidación del escrutinio oficial, que deberá confirmar si la tendencia inicial se sostiene o si cambia a medida que ingresen más urnas.




