Argentina se posicionó en el lugar 169 de un total de 181 países evaluados por ONU-Hábitat en un índice que cruza el valor de las propiedades con los ingresos de la población, según el relevamiento difundido por el organismo internacional. La cifra implica que un ciudadano argentino necesita destinar el equivalente a 22,7 años de sueldo para adquirir una vivienda, un plazo que supera ampliamente el promedio de las economías con mayor acceso al mercado inmobiliario.
Brecha estructural y financiamiento El indicador elaborado por ONU-Hábitat evidencia la desconexión entre el poder adquisitivo de los hogares y los precios del mercado inmobiliario local, una brecha que el organismo atribuye a la falta de instrumentos de crédito hipotecario a largo plazo. La ausencia de líneas de financiamiento sostenidas obliga a las familias a depender del ahorro autónomo, un mecanismo que en la práctica extiende el período de acumulación de capital por décadas y limita el acceso a la propiedad a un segmento reducido de la población. El dato se publica en un momento en que el mercado argentino registra un incipiente regreso de las propuestas de crédito hipotecario, aunque su alcance y condiciones definirán si el instrumento logra impactar en la capacidad de compra medida por el organismo.




