Así lo confirmó Christian Prudhomme, director de la carrera francesa, cuando se le presentó la propuesta. Equipos como Ineos o Education First lamentan esa posibilidad.

“Hacer un Tour sin público está descartado”. Así de claro se mostró Christian Prudhomme, director de la carrera francesa, cuando se le presentó la propuesta. Una iniciativa que no llegaba de cualquier lado, sino de la propia ministra francesa de Deportes, Roxana Maracineanu. La razón más importante es que esa medida “iría en contra del carácter festivo del evento”. Un razonamiento que han apoyado ciclistas, desde el punto de vista emotivo, y, sobre todo, los alcaldes de los municipios por donde pasará la carrera, que no le verían sentido a que sus habitantes no pudieran disfrutar de la prueba.

Con todo el ciclismo convencido de que el Tour es la carrera a salvar, las nuevas fechas fueron aceptadas sin críticas. Un aplazamiento que gana tiempo para que la pandemia remita y, sobre todo, lo que apuntan muchos expertos: un evento multitudinario de este tipo no se podrá desarrollar sin que exista una vacuna accesible y eficaz. Ya sólo controlar la enorma caravana itinerante de la carrera supondrá un enorme esfuerzo.

Sin embargo, una solución intermedia sin público no es mal visto por todos. “Rompería la tradición, pero me parece una buena opción por minimizar el riesgo”, asegura Dave Brailsford, mánager de un Ineos que lanzó una clara advertencia a la carrera de que no participará si la seguridad no es total. “Es mejor esa opción que no celebrarse”, ha asegurado Jonathan Vaughters, mánager del Education First, en The Guardian.
Fuente Diario As.