FLECHAZO DE AMOR

ELENA Y JORGE

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La historia de amor de Elena y Jorge nació en los albores de la década del 70. Él llegó con un circo a Jáchal con solo 20 años. Ella tenía 16, y por amor, lo dejó todo y
se embarcó en su aventura.

Elena Dupox y Jorge Yovanovich en la década del 70 comenzaron a escribir una historia de amor que se remonta hasta el presente. Ella es jachallera y con solo 16 años sintió el más fuerte flechazo de Cupido. El gitano, nacido en Tucumán, tenía 20, e hizo todo lo que debe hacer por amor.

Elena cuenta que la historia comenzó en Jáchal, hace 47 años, cuando llegó el circo al pueblo, y ella se vio deslumbrada por el joven Yovanovich. Por aquel entonces ambos corazones palpitaron muy fuerte, porque aún la historia de amor perdura. Elena y Jorge tienen cuatro hijos y 8 nietos y la vida en el circo desde ese entonces es una aventura diaria.

Cuando recuerda el momento en que conoció a su esposo afirma “no sé lo que le vi, tal vez me enamoré. Era la aventura de una vida nueva”. Elena conoció a su alma gemela en su tierra, luego que el circo se fue de Jáchal a los pocos días se reencontró con él en San Juan y en su gira por los departamentos. De esa forma “nos las arreglamos para vernos durante ese tiempo”.

Según Elena, Jorge siempre está atento a los detalles.

La mujer cursaba 4° año en el Liceo de Señoritas en Capital y formaba parte de la sociedad tradicional del momento. Pero como “el amor es más fuerte”, con su novio, actual marido, decidieron romper con todo, era el momento de jugarse y así lo hicieron.

Ella dejó todo y se fue con Jorge, “inmediatamente nos casamos, con jueces de paz de por medio, porque yo era menor de edad. La ceremonia fue muy bonita, fue en la carpa del circo, estaba toda su familia, obvio que de los míos no había nadie”, dice entre risas, y agrega, “cuando me incorporé al circo, tiré los estudios, abandoné la familia, los amigos, todo.

Con el tiempo mi familia entendió”. Su madre y hermana la acompañaron en algunas temporadas. En la actualidad su hermana quedó varada con ellos en el circo por la pandemia.

La decisión de los jóvenes dio mucho para hablar. “Si hasta decían que me habían hecho una macumba”, mientras prepara unas milanesas para la familia del circo, que en este momento se encuentra varada en Río IV .

De esta forma se incorporó al circo, primero “no hacía nada, porque no sabía nada, pero con el tiempo ensayamos pasos de baile y también me le animé al escenario. Nunca hice nada de altura como mis cuñadas, ellas tenían una tradición de circo”. Recuerda que “en algún momento era la chica a la que le lanzaban los cuchillos. Comenzamos con mi cuñada y luego seguí sola, Jorge me lanzaba los cuchillos y eso causaba gran adrenalina”.

La familia circense durante un almuerzo.

Con los años, 20 para ser exactos, Jorge el marido de Elena, decidió abrirse del circo de su padre e hicieron su propio emprendimiento, el actual circo Servian. “En la primera localidad en la que estuvimos vino una tormenta y nos llevó todo, nos destrozó la carpa”, lo que los ponía a prueba en el emprendimiento.

Hubo tiempos buenos y malos. Llegó el momento en que tuvieron que deshacerse de los animales que tenían en el circo porque “ya no nos permitían entrar en ningún lugar. Los dejamos en zoológicos”. De esa forma llegó una nueva forma en los espectáculos, “Flavio Mendoza nos ayudó mucho e hicimos muy buenas temporadas en Puerto Madero y Mar del Plata”.

La historia del circo tiene un sin número de postales que iluminan su alma. Es su aventura diaria, dice que “si lo tuviera que hacer lo volvería hacer, por la vida, la familia y no lo dudaría ni un momento”.