El pasado 11 de octubre, Azucena del Valle Matamora, locutora de Radio del Sur, radicó una denuncia contra Carlos Rodolfo Uriza, un periodista que se desempeñaba en la misma emisora, por presuntos acosos laborales y de índole sexual que padeció cuando eran compañeros de trabajo.

Para conocer el estado actual de la causa judicial, este martes, Matamora dialogó con Diario El Zonda. Informó pasado el mediodía que: “recién terminé con las entrevistas que mantuve con el psiquiatra del Poder Judicial. El juez había solicitado pericias psicológicas y psiquiatras con peritos judiciales y ya fueron realizadas. Los resultados de esos informes estarían para la próxima semana y se incluirán en la causa que por suerte está avanzando”.

La locutora, además, manifestó que: “Esta mañana (por ayer martes), mi abogado, bien temprano presentó el escrito en el juzgado para constituirse en parte querellante en la causa. Eso permitirá acceder al expediente y conocer qué medidas se están realizando o no”.
Matamora hizo la denuncia en la Comisaría para la Mujer en contra del reconocido movilero radial y la Policía por directivas del Cuatro Juzgado de Instrucción, a cargo del Dr. Martin Heredia Zaldo, iniciaron un sumario caratulado actuaciones por denuncia. Tras lo cual, la denunciante fue enviada al médico legista y se ordenó la citación a testigos.

Desde que trascendió públicamente está denuncia, Carlos Rodolfo Uriza, el periodista sospechado, desapareció de sus lugares habituales y hasta ahora se desconoce su paradero. Incluso dejó su lugar de trabajo en una emisora radial.
Por su parte, la locutora, dijo ayer que: “estoy tranquila después de me saqué el peso que llevaba encima por las situaciones difíciles que atravesé y porque la Justicia está investigando”.

La mujer, según explicó, debido a lo ocurrido, tuvo que buscar ayuda terapéutica e incluso sufrió una trombosis cerebral que la llevó a no trabajar durante un tiempo.
En su denuncia ella expresó detalles de alguno de los hechos que vivió al momento de colocarse los auriculares, ya al aire, el periodista comenzaba con el acoso, “ me pasaba su lengua por el cuello y también la introducía en mi oído, me respiraba con gemidos desagradables y palabras elevadas de tono, y llegó a tocarme mis senos una y otra vez”.