Trabajar de cerca con niveles altos de pesticidas podría aumentar a la larga el riesgo de desarrollar problemas cardíacos. Así lo encontró un estudio de la Universidad de Hawái tras analizar durante tres décadas a más de 6 000 hombres.

Según los autores, en comparación con aquellos que no trabajaban cerca de pesticidas, los que tuvieron la mayor exposición presentaban un 45% más de probabilidades de sufrir enfermedades cardíacas o accidentes cerebrovasculares ( ACV).

Un ACV o “ataque cerebral” ocurre cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene. Si esto sucede por más de unos pocos segundos, el órgano no puede recibir nutrientes y oxígeno, y sus células puede morir, lo que causaría un daño permanente.

Se destacan dos tipos principales, el accidente cerebrovascular isquémico y el hemorrágico. El primero sucede cuando un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre. El segundo, cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se debilita y rompe, provocando que la sangre se escape hacia el cerebro.

Generalmente, el ACV incluye síntomas súbitos y sin aviso, incluso en algunos casos es posible que la persona que lo padece no se dé cuenta. Entre las señales se incluye: cambios en la audición, sentido del gusto, lucidez mental, tacto, o en la capacidad para sentir dolor o temperaturas. También suele verse acompañado por confusión, pérdida de memoria, problemas para escribir, tragar, ver, controlar el esfínter, hablar y regular las emociones.

Según los especialistas, existen diferentes factores de riesgo que pueden contribuir a la aparición de esta condición:

Ser hombre; Ser mujer y tomar terapias de reemplazo hormonal, ser mayor de 55 años; sufrir fibrilación auricular, es decir, frecuencia cardíaca irregular, sufrir una mala circulación sanguínea, tener antecedentes familiares de la enfermedad, tener colesterol alto, tener diabetes, tener ascendencia negra, tener sobrepeso u obesidad y tener malos hábitos, tales como consumo excesivo de alcohol o drogas, una dieta rica en grasa, fumar, y ser sedentario.

Riesgos ocultos
Si bien el peligro que esconden estos productos, al igual que con muchos herbicidas, suele ser conocido, la doctora Beatriz Rodríguez, profesora de medicina geriátrica en la Universidad de Hawái, en Manoa, y coautora del estudio, señaló que sus hallazgos sirven para resaltar la importancia de usar un equipamiento adecuado que proteja a los usuarios durante la exposición a los pesticidas.

La experta dijo que también es importante “documentar la exposición ocupacional a estos productos en los expedientes médicos, además de tomar en cuenta los factores de riesgo estándar de la enfermedad cardiaca”.

La población del estudio estaba conformada por habitantes de Oahu, la isla más poblada de Hawái, que participaron en el Programa cardiaco Kuakini Honolulu. Como solo se trató de hombres de ascendencia japonesa, los investigadores advirtieron que los hallazgos quizás no se apliquen a las mujeres u otras poblaciones.

También anotaron que como los pesticidas tienen una vida media larga, sus efectos en la salud podrían surgir años tras la exposición. En este caso, los mayores efectos se observaron en un plazo de 10 años tras el contacto. “Tras seguir a los hombres durante 34 años, el vínculo entre exponerse a los pesticidas en el trabajo y la enfermedad cardiaca y el ACV, ya no eran significativos”, comentó Rodríguez.

Y agregó: “Probablemente esto se debió a que otros factores vinculados con la edad se hicieron más importante y enmascararon la relación posible entre los pesticidas y la enfermedad cardiovascular a una edad más avanzada”. No se encontró un vínculo significativo entre la exposición a cantidades entre bajas y moderadas de pesticidas y el riesgo de problemas cardiovasculares.