> Quieren trabajar. Unas 80 familias que viven del turf quieren que se habilite la actividad para volver a tener ingresos económicos. Por la pandemia, hace más de 4 meses que no ven un peso.

Unas 80 familias viven de la actividad y piden que vuelvan las competencias. Escribe: Omar Andrada.

 

Tenían la expectativa de correr el pasado 26 de julio, pero no fueron autorizados. Ahora la esperanza está puesta en el 9 o 16 de agosto. El turf presentó el protocolo pero aún no está autorizado para competir. En ése ámbito hay preocupación porque para ellos más que un deporte es un medio de vida.
“Hace más de cuatro meses que no vemos un peso, no tenemos ningún ingreso, y unas 80 familias viven de esto”, asegura Oscar Rébora, integrante de la Comisión de Carreras del Jockey Club de San Juan.
“Hay mucha gente que depende de esto. Detrás de un caballo hay 8 o 9 personas. El cuidador, el jockey, el peón, el que vende el forraje, el talabartero, el veterinario, el transportista, el que vende la viruta, el entrenador”, aseguró.
Lo que propusieron en el protocolo es que las carreras sean sin público y tres personas por animal: el cuidador, el jockey y el peón. Todos identificados, con barbijos, baños con separadores, lugares suficientes para los jockeys en los camarines, y nada más que los que participan.
“Tenemos un predio de 36 hectáreas, y habilitan un gimnasio que tiene 20 metros cuadrados. Esto no es un boliche, un bar o un restaurant, esto es trabajo, de eso vivimos”, se quejó.
Argumentó que podemos organizar carreras con unos 50 animales, o sea, no habrían más de 150 personas, pero además, no van a estar nunca juntas porque las carreras son cada una hora”.
Explicó, “tenemos gateras para 16 caballos y se va a largar gatera de por medio por lo tanto serán 7 caballos para que larguen a más de 2 metros de distancia”, para garantizar el distanciamiento sanitario que se exige para prevenir del contagio de Coronavirus.
“Estamos dolidos como todos en el mundo por lo que está pasando con la pandemia, pero necesitamos trabajar. Cuando llegue septiembre y no haya carreras los dueños se van a empezar a llevar los caballos y vamos a tener que ir al Centro Cívico a golpear la puerta para que nos den de comer”, reflexionó Rébora.

EL DATO

Un trabajador que se desempeña en el turf gana entre 1.000 pesos y 1.500 por semana. Además están comprendidos dentro del régimen de la informalidad laboral. Por cada animal hay al menos 3 personas y unas 80 familias viven de esa actividad.