La actriz Luisa Albinoni salió a defender a Jorge Porcel frente a acusaciones por supuestos abusos y maltratos planteadas por otras actrices, en una intervención pública centrada en su vínculo personal con el humorista. Albinoni sostuvo que Porcel fue “su gran amor” y pidió “usar la memoria” al referirse a ese período. La discusión se reactivó a partir de testimonios de colegas sobre conductas atribuidas al capocómico.
La intérprete reconoció que la relación terminó por una infidelidad, pero afirmó que con el paso del tiempo Porcel “se degeneró” porque “es un hombre como cualquiera”. En esa línea, buscó diferenciar el vínculo que mantuvo entre 1978 y 1983 de otras etapas posteriores de la vida del humorista. Su planteo apuntó a ordenar los tiempos de los hechos que se discuten y a delimitar qué parte de su experiencia personal estaba refiriendo.
Réplicas a otros testimonios
Las declaraciones de Albinoni surgieron después de que Georgina Barbarossa recordara supuestos malos tratos de Jorge Porcel y reclamara: “que Dios lo tenga en un tacho de mierda y no lo largue”. Frente a eso, Albinoni respondió: “Revuelven mierda y todo deviene de la serie de Moria. Siempre hubo quejas contra el gordo. La gente habla de acuerdo con cómo le fue en el viaje. Todos se cuelgan de las tetas de Moria, es muy conveniente, da producto”. También cuestionó a quienes, según dijo, hablan de personas muertas y “ni trabajan”.
Acusaciones cruzadas
La actriz agregó que instruye a su hija “para que se defienda de todas esas cosas, como los acosos”, y sostuvo que también deberían hablarse otros casos. Sin nombrarlo, aludió a Alberto Olmedo y dijo que hubo “otros humoristas, flacos, no gordos, que también acosaban”. Cuando le pidieron precisiones, evitó dar nombres y repitió que no quería “ensuciar” a nadie ni “especular”. En ese tramo, insistió en que existieron distintas situaciones y que no debía concentrarse el debate solo en una figura fallecida.
El eje del debate
Albinoni afirmó además: “Hablemos de todo y de las chicas que se metían en los camarines para conseguir cosas. Hay de todo. Los muchachos no son siempre los soretes de la historia”. Luego, ante nuevas consultas, reiteró que no iba a identificar a otras personas y pidió que no se “agarren de las bolas de un muerto”. Más tarde, ya enfocada en sus pares, expresó: “Me chupa un huevo lo que digan mis compañeras, me importa solo lo que digo yo”.
La discusión quedó instalada en el terreno de los testimonios contrapuestos sobre la conducta de figuras del espectáculo argentino y sobre cómo se reconstruye ese pasado. En lo inmediato, el caso quedó atado a las declaraciones de Luisa Albinoni y a las referencias previas de Georgina Barbarossa, sin que surgieran en la nota nuevas precisiones documentales sobre los hechos mencionados.




