El religioso, que el próximo 29 de junio será ordenado Arzobispo Auxiliar del Arzobispado de San Juan, se prepara espiritual e internamente para ese momento “fuerte y especial” de presentarse en sociedad. Además, se declaró a favor del estudio de la excepción del celibato sacerdotal.

Dice que ya es obispo electo desde el pasado 11 de junio, pero que será ordenado el próximo 29 como Obispo Auxiliar del Arzobispado de San Juan. Carlos María Domínguez ya empezó a tomar contacto con su nuevo ámbito, nuestra provincia y ese momento fuerte, especial tendrá lugar en el estadio Dr. Aldo Cantoni, a las 18.
El religioso se definió a favor del debate sobre el celibato, estudio que se celebrará en el Vaticano del 6 al 7 de octubre. Sin embargo, aclara que se “se plantea puntualmente para esa zona geográfica del mundo (Amazonia)”. Y analizó: “Que se plantee no significa que se va a aprobar o rechazar sino que se va a estudiar. Yo creo que eso es bueno. También el Papa se animó a debatir el diaconado de las mujeres”, ejemplificó”. “No hay que tenerle miedo a los temas, simplemente hay que ser fiel a lo que el espíritu le va pidiendo a la Iglesia. Eso es lo más importante”, consideró.
“El planteo debe hacerse desde un conocimiento que también implique y tenga en cuenta la tradición de la Iglesia. Que es una institiución milenaria y por eso se puede definir como madre y maestra”, enfatizó.
“El Papa no está imprimiendo una novedad, porque él es continuador de esa renovación que surgió desde el Concilio Vaticano Segundo. Con la valentía de plantear algunos temas que a veces no se hablaban y darle otro tinte, sobre todo más cercano, más humano, a la relación entre los miembros de la iglesia”, ahondó.
Respecto de su ordenación como Obispo Auxiliar, asegura que será histórico porque es un hecho que no se produce hace 53 años en San Juan y “vienen muchos amigos mios, Agustinos Recoletos de todo el mundo”.
Cuenta que tuvo la bendición de tener el primer contacto con el Obispo Monseñor Jorge Lozano en ocasion de la visita Ad Limina, del tercer grupo de obispos argentinos que visitó al Papa.
Viene de estar 7 años en España, “estuve cumpliendo un servicio de Gobierno. Un mandato de cuatro años como Superior Mayor y hacía tres meses que había empezado a ejercerlo”.
Es por eso que asegura que fue, “un cambio radical, porque no estaba en mi perspectiva salir de España”.
Si bien es cierto que hace apenas cinco días que llegó a la provincia, confiesa: “He percibido que hay mucha vida en la Iglesia de San Juan. Estoy tomando contacto con la realidad sanjuanina, particularmente la de la Iglesia. Me reuní con el clero, he conocido al seminario”, contó entusiasmado.
Al hablar de cuál será específicamente su función explicó: “Objetivos personales no tengo, o mejor dicho tengo, pero tienen que ver con el caminar que ya tiene la Iglesia. Vengo a ayudar al arzobispo en su tarea pastoral, a gobernar la diócesis, en el seguimiento de los procesos pastorales. Soy consciente que me integro a una realidad eclesial que ya tiene su camino”, aclaró.
No obstante, se anima a explayarse un poco más en ese sentido. “Mi principal objetivo es ser un hermano que viene a compartir la fe, como lema de éstas asambleas arquidiocesanas que se han tenido y que empieza a caminar, a anunciar, a servir junto con la Iglesia de San Juan”.
No se limita sólo a eso y hace más extenso su pensamiento. “Yo he elegido como lema de mi ministerio episcopal “Alegres en la Esperanza”, que es una frase que aportan los romanos de San Pablo. Porque creo que uno de los primeros servicios que tiene que prestar un obispo es alentar al pueblo en la esperanza, ser servidor de la esperanza del pueblo y a pesar que el contexto, muchas veces, invita a la deseperanza, poner esa inyección de esperanza en la vida de las personas hace que se pueda seguir caminbando. Es el servicio más importante y lindo que puedo prestar como pastor, obispo, hermano”, afirma.
Reconoce que llega en un momento complicado del país y por ende de la provincia, pero asegura estar acostumbrado a esa situación. “El año pasado he cumplido 25 años de sacerdote. He trabajado 20 en Argentina, y siempre hubo necesidades en la iglesia, a veces se ha tenido que acompañar crisis fuertes. Es verdad que la situación coyuntural de alguna manera configura la acción pastoral, pero para eso estamos. No solamente es para dedicarnos a lo espiritual sino al ser humano integral”.
Carlos María Domínguez ya comenzó a integrarse, es más, el próximo sábado tiene previsto viajar al departamento de Jáchal, para descubrir geográficamente la provincia, pero especialmente conocer la idiosincracia de su gente y la realidad de la Iglesia con ella.