Era un bar y por la crisis se convirtió en supermercado

TRANSFORMERS

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Alberto Abecasis y su hija Sol tuvieron que reinventarse en plena pandemia. Después de cinco años, debieron cerrar el bar 24 horas “Sr. Beer” y buscar una salida. “Esta crisis me costó tener que vender un auto y medio para seguir costeando los gastos del local que estaba cerrado”, manifestó el dueño del local “El almacén Sr. Beer”.

 

 

 

 

Donde hoy está la heladera fiambrera estaba la barra. Donde está la cortadora de fiambre se servían los chopp de cerveza artesanal. Las estanterías con mercadería reemplazan a las mesas y las sillas. La cocina sigue funcionando en el mismo lugar, haciendo los exquisitos tacos, especialidad de la casa.
Alberto Abecasis y su hija Sol hacía 5 años que tenían el restó 24 horas “Sr. Beer”, pero cuando comenzó la cuarentena tuvieron que cerrar el boliche por la crisis que dejó la pandemia.
Se reinventaron y en el mismo local ubicado en calle Rivadavia y Salta, colocaron el supermercado “El almacén del Sr. Beer” para seguir viviendo.

“La crisis me costó tener que vender un auto (Toyota Corolla) y otro medio auto para seguir pagando los gastos fijos del bar. Hasta que un día no aguantamos más y tuvimos que cerrarlo. Pensamos en un rubro que sea rentable y en mayo abrimos el supermercado. Tenemos mercadearía, lácteos, fiambres, comestibles, verdulería y hacemos comidas, como antes. Por ahora nos va bien, es sustentable”, contó Alberto.
“Los clientes siguen viniendo por la comida, sobre por los tacos que era nuestra especialidad”, agregó Sol.
A mediados de abril “Sr. Beer” tuvo que cerrar después de 5 años de actividad. Su dueño recordó como llegó la crisis.
“Cuando empezó la pandemia en diciembre en Europa me comencé a preocupar. En febrero, cuando vi que esto venía mal, reduje personal, horarios y turnos. Luego cuando vino la cuarentena, le pusimos todas las pilas y aguantamos hasta donde pudimos con el negocio cerrado. Ahí dije o hago algo o cierro, entonces bajé la persiana y pusimos el almacén”.
Para ellos es un rubro “totalmente nuevo. El negocio está arrancando y camina. Estamos en una etapa intermedia. No es el techo que busco, pero por lo menos es rentable y sostenible”, culminó la historia su hija.
Llevaban 30 años en el rubro gastronómico, pero la crisis los obligó a reinventarse.