El gendarme que interpretó las escuchas telefónicas explicó como realizó su investigación

Juicio a expolicías por narcotráfico

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Los imputados son cinco efectivos que se desempeñaban en la comisaría 17 de Chimbas y un civil. El investigador admitió que no constató la comercialización de la droga por parte de los implicados.

En el Tribunal Oral Federal continuó ayer desarrollándose el juicio contra cinco expolicías de la Seccional 17 de Chimbas, y un civil, quienes están procesados por la comercialización de estupefacientes agravada.

Los acusados son el Crio. Rodolfo Andrada, el oficial ayudante Franco Cristofaletti, el cabo Martín Tello, el agente Juan Figueroa y el agente Juan Poblete y el civil Juan Ramos.

En la tarde de este martes, la audiencia tuvo como objetivo central, escuchar a un gendarme de apellido Carrizo, que fue quien estuvo encargado de interpretar las escuchas telefónicas que se le hicieron a los implicados.

La metodología implementada fue la de ir escuchando las comunicaciones telefónicas y leyendo algunos mensajes de texto que se hicieron en los celulares de los imputados para que seguidamente el efectivo que pertenece a la Unidad de Inteligencia de Gendarmería, explicara a la fiscal, los jueces y los abogados defensores la conclusión de su investigación.

En principio, el gendarme sostuvo que esta causa es “un residual” de la causa anterior que involucró a dos jefes y un cabo de la Policía de San Juan, que actualmente están condenados. Dijo que al escuchar la palabra “negocio” entre dos policías – esa fue la primera ‘escucha telefónica’ que se oyó en el recinto- eso le hizo pensar que había que investigarlos. En ese momento, no pudo explicar porqué vinculaba directamente aquel término con la comercialización de droga, pues nunca se hacia mención a eso.

Por otra parte, explicó que él analizaba las escuchas telefónicas y luego le sugería o solicitaba tareas de campo a sus jefes y estos eran los que decidían con la intervención del juez si se hacían o no. Sin embargo, admitió que nunca solicitó seguimientos ni vigilancia a los sospechosos pues entendía que ellos conocían de contrainteligencia y podían saber que los estaban investigando o que podía infiltrarse la información.

A continuación y ante la precisa pregunta de un defensor, Carrizo fue contundente al afirmar que no constató personalmente que los policías hayan comercializado droga. “Mi opinión es que comercializaban porque hablaban de cantidades y de pesos”, dijo livianamente.

En otra parte, y ante las preguntas de la defensa, el gendarme aclaró que no se dedicaba a realizar tareas complementarias de investigación, que no investigaron acerca de los interlocutores con quienes los policías establecían las conversaciones y tampoco investigó el medio o modo de vida de los efectivos porque no le parecía importante.

Carrizo sostuvo que pertenecía a la Unidad de Inteligencia de Gendarmería y que tenía dos años de escuela y alrededor de 22 cursos de formación. Pese a ello en su tarea de analizar las escuchas telefónicas no aplicó ningún método. “No hay una cuestión científica, cada uno aplica su propio criterio”, dijo con lo cual quedó sobrevolando que solo aplicó solo su propia subjetividad.

Los jueces Echegaray y Carelli, llevaron adelante la audiencia por videoconferencia con la jueza Marici de Mendoza.