La gestión compartida de los recursos en los hogares puede costar hasta $260.237 al año, según un relevamiento de Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market, para el Blog de Educación Financiera de Naranja X. El cálculo surge de sumar tiempo administrativo, rendimientos no percibidos por dinero inmovilizado y recargos por pagos fuera de término.
El informe se apoya en una encuesta sobre 3.850 casos y se publica en un contexto de fuerte expansión de los medios de pago digitales en Argentina. De acuerdo con el texto, el sistema financiero y las billeteras virtuales alcanzan a 37,8 millones de personas registradas y el mercado minorista registra más de 777 millones de transferencias inmediatas mensuales. Pese a esa digitalización, el estudio sostiene que la administración de los gastos compartidos sigue siendo fragmentada y genera costos económicos y fricciones de convivencia.
Tiempo y administración El relevamiento indica que el 52% de los consultados destina entre media hora y dos horas por mes a ordenar las cuentas en común, mientras que el 32% supera ese umbral. Dentro de ese grupo, un 10% invierte entre dos y cinco horas mensuales y un 22% más de cinco horas. Solo el 16% resuelve esa tarea en menos de 30 minutos. Sobre una base conservadora de dos horas mensuales, Focus Market estima un costo de oportunidad de $132.507 al año, equivalente al 44,6% del total calculado.
Rendimientos resignados El informe también identifica pérdidas por no aprovechar instrumentos que remuneren el saldo mientras espera el pago de alquiler, expensas o servicios. Según la encuesta, el 38% deja el dinero en una cuenta personal sin rendimiento, el 22% lo transfiere anticipadamente a quien administra los gastos del grupo y el 10% lo retira en efectivo. En cambio, solo el 30% utiliza cuentas remuneradas o billeteras virtuales para obtener rendimiento. Para una canasta mensual de servicios e inamovibles estimada en $1.191.958, el estudio calcula un rendimiento no percibido de entre $74.457 y $111.685 al año.
Moras y conflictos La falta de un calendario unificado de vencimientos también impacta en los recargos. El trabajo señala que el 55% de los hogares pagó alguna penalización por mora al menos una vez en los últimos 12 meses, con un 40% que lo hizo entre una y tres veces y un 15% más de tres veces. Si un hogar se retrasa 30 días en el pago combinado de luz, gas, agua, alquiler y expensas, el recargo estimado alcanza los $26.637 por episodio; con dos atrasos anuales de ese tipo, el costo asciende a $53.273.
El impacto no se limita al plano financiero. Consultados sobre conflictos por el manejo del dinero, el 28% admite haber tenido discusiones o incomodidades, el 38% asegura no tener fricciones y el 34% reconoce que prefiere no reclamar para evitar discusiones y termina pagando de más con recursos propios. Entre los motivos de discordia, la falta de dinero para llegar a fin de mes aparece con el 48%, mientras que el desorden y los olvidos (31%), la falta de transparencia (6%) y la mezcla de gastos personales con los del hogar (3%) explican en conjunto el 40% de las discrepancias.
Cómo se reparten los gastos El estudio muestra que la modalidad más extendida es dividir los gastos en partes iguales, con el 30% de las respuestas. Le siguen la asignación por rubros (26%), el aporte proporcional al ingreso (16%), el esquema informal de pagar según el saldo disponible (15%) y el pozo común (13%). Como alternativa, el informe menciona las cuentas compartidas digitales, que permiten crear una cuenta independiente con CBU o alias propio, sumar hasta 10 miembros y generar rendimientos diarios sobre los saldos. Según Focus Market, ese esquema puede reducir la “factura invisible” asociada al desorden financiero.




