El endeudamiento de las familias sanjuaninas reactivó una vía de financiamiento informal cuando las tarjetas, los bancos y las casas de crédito dejan de ser una opción. Según indicaron fuentes calificadas consultadas, esta modalidad de préstamos informales creció durante los últimos meses por la necesidad de las personas de obtener dinero de forma instantánea. En este circuito aparecen empeños como garantía, intereses que pueden llegar al 80% y plazos de devolución que, en algunos casos, se concentran en una sola cuota.
Una de las modalidades consiste en entregar un objeto como garantía a cambio del dinero solicitado. En determinadas operaciones, el interés informado puede llegar hasta el 80% y el préstamo se cancela en una única cuota, casi un mes después de haber recibido el dinero. Para acceder a este tipo de operación también se solicita documentación personal, entre ella fotografías del DNI, tanto del frente como del dorso, como parte de la verificación de los datos del solicitante.
La garantía ocupa un lugar central en el esquema: el objeto entregado en empeño debe superar el valor del dinero prestado más los intereses establecidos. Es decir, quien solicita el dinero debe presentar un bien cuyo valor permita cubrir la suma entregada y el costo financiero de la operación. Según la información aportada por las fuentes, el primer préstamo puede superar el $1.000.000, y a partir de allí las condiciones varían según el monto solicitado, la garantía ofrecida y la evaluación que se realice sobre el bien.
El costo de los atrasos
El costo de la operación no necesariamente termina en el interés establecido inicialmente. Las fuentes consultadas describieron la existencia de cargos adicionales ante los atrasos en los pagos: en varios esquemas conocidos, llegan a cobrar entre $10.000 y $30.000 por cada día de demora. De esta manera, el vencimiento adquiere especial importancia para quien toma el préstamo, ya que un retraso puede incrementar rápidamente el monto que finalmente deberá devolver. La modalidad de pago, además, no es igual en todos los casos: pueden establecerse cancelaciones semanales, quincenales o mensuales según las condiciones acordadas.
El empeño como garantía
Otra de las modalidades descriptas consiste en solicitar un empeño físico cuyo valor sea igual o incluso hasta el doble del dinero requerido. Según explicaron las fuentes calificadas, primero se analiza el objeto ofrecido, se establece una cotización según su estado y luego se realiza una oferta de crédito, de modo que el monto otorgado queda relacionado con el valor asignado a la garantía. Una vez cancelado el préstamo, el bien puede ser devuelto o puede utilizarse nuevamente como garantía para acceder a otro préstamo, de acuerdo con las condiciones establecidas.
Una alternativa ante las vías tradicionales agotadas
El fenómeno se inscribe en un proceso ya advertido en San Juan: durante agosto, desde el sector comercial se había señalado un incremento en la concurrencia a las casas de crédito, donde muchas personas buscaban montos relativamente pequeños para llegar a fin de mes o afrontar gastos cotidianos. Un relevamiento de Amas de Casa del País sobre 400 personas realizado en junio mostró que 301 encuestados (75,25%) tenían deudas. Entre quienes habían utilizado financiamiento, el 94% destinó el dinero a la compra de alimentos, el 67,4% a pagar servicios y el 53,2% a gastos de salud, mientras que entre las deudas acumuladas los servicios públicos aparecieron en primer lugar, seguidos por las tarjetas de crédito y los préstamos personales o financieros.
En ese contexto, las fuentes consultadas señalaron que existe demanda de dinero, aunque remarcaron que no se presta necesariamente a cualquier persona: la capacidad de devolución y, especialmente en los casos con empeño, el valor de la garantía ofrecida son los factores centrales para definir cuánto dinero se entrega. El préstamo informal se incorpora así a una cadena de alternativas a las que recurren algunas familias cuando ya tienen comprometida su capacidad de financiamiento con tarjetas, bancos o casas de crédito.
La mirada de los inquilinos
Víctor Bazán, presidente de la Asociación de Inquilinos de San Juan, vinculó este escenario con el nivel de endeudamiento que observa entre las personas que recurren a la entidad. Según explicó, prácticamente todos los inquilinos que consultan por determinadas situaciones económicas llegan con algún nivel de deuda, y muchos terminan buscando préstamos con costos financieros que, en su interpretación, representan situaciones de usura. Bazán sostuvo que la necesidad de cubrir gastos esenciales, cuando no alcanzan los ingresos y otras fuentes de financiamiento dejan de estar disponibles, puede llevar a aceptar condiciones que no son las ideales.
El dirigente planteó además una dificultad para determinar cuándo una tasa constituye jurídicamente usura: aunque la figura está contemplada en el Código Civil, consideró necesario establecer parámetros que permitan fijar los máximos y mínimos aplicables para analizar cada operación concreta. Su preocupación central está puesta en evitar que una refinanciación simplemente traslade la deuda hacia adelante, en una dinámica donde una persona toma un préstamo para cancelar otro y luego vuelve a endeudarse para afrontar el nuevo compromiso, esquema que definió como los "préstamos de los préstamos".
Datos a seguir: la evolución de la morosidad de los hogares sanjuaninos y la eventual definición de parámetros legales sobre tasas de usura en operaciones de financiamiento informal.




