La evolución del consumo quedó condicionada por la trayectoria de los precios, después de que en julio se registrara una nueva variación del IPC (Índice de Precios al Consumidor) cercana al 2%, tras varios meses de desaceleración entre fines de 2025 e inicios de 2026. En paralelo, la variación interanual llegó al 33,8% desde julio de 2025 al mes actual, el nivel más alto desde agosto del año pasado. Ese dato resulta relevante porque marca una aceleración en la comparación anual, aun con un registro mensual que se mantuvo en torno de los valores recientes.
Desempeño por rubros Entre los sectores relevados, Indumentaria y calzado mostró una suba interanual de 12,9%, mientras que Transporte y vehículos registró una caída de 11,3%. En tanto, Recreación y cultura tuvo un incremento de 8,7% y Vivienda, alquileres y servicios públicos mostró un crecimiento estimado de 2,1%. Para los demás rubros, el informe consignó un crecimiento interanual de 3,1% en julio. La dispersión entre sectores refleja que el impacto de los precios no fue homogéneo y que el consumo se movió con comportamientos distintos según la actividad.
Crédito al consumo El crédito en términos reales registró un crecimiento muy importante entre 2024 y 2025, con expansión de tarjetas de crédito, préstamos personales, prendarios e hipotecarios durante ese período. Sin embargo, para 2026 el comportamiento aparece diferenciado. Las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios ingresaron en un retroceso leve, aunque sostenido, según el relevamiento citado. El crédito hipotecario, en cambio, conserva una trayectoria de crecimiento, pero con menor ritmo que en la etapa previa.
Lectura económica La combinación de una inflación interanual en aumento y un crédito al consumo que pierde dinamismo ayuda a explicar la evolución reciente del gasto de los hogares. Cuando el financiamiento se desacelera, se resiente una parte de la demanda, en especial en bienes durables y compras financiadas. En ese marco, la continuidad de tasas cercanas al 2% mensual y la persistencia de una variación anual elevada condicionan la recomposición del consumo. El comportamiento de los próximos meses dependerá de si se consolida la desaceleración mensual o si la comparación interanual mantiene la tendencia ascendente observada en julio.




