El mercado textil argentino se abastece en un 70% con importaciones, según la Fundación Pro Tejer, en un contexto de caída de la actividad y bajo uso de la capacidad instalada. La entidad y la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) plantearon que la situación deriva en una “competencia fraudulenta” y reclamaron condiciones de comercio justas. El señalamiento se produce mientras la industria local enfrenta mayores costos y menor nivel de producción.
La Fundación Pro Tejer sostuvo que “el escenario productivo local se ve afectado por la veloz apertura comercial, desregulación total de las importaciones y la apreciación del tipo de cambio real, en un contexto de demora de medidas para reducir carga tributaria y mejorar la competitividad sistémica de la economía argentina”. En ese marco, recordó que “históricamente el mercado interno se abastecía en partes iguales por producción nacional e importaciones”, pero advirtió que “en la actualidad, las importaciones ya explican cerca del 70% del mercado”. La comparación marca un cambio relevante en la composición del abastecimiento interno y en la presión sobre la producción local.
Importaciones y segmentos más afectados En el primer semestre del año, las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron 177.356 toneladas y US$911 millones, con una caída interanual de 20% en cantidades y 5% en valores, de acuerdo con Pro Tejer. Sin embargo, la entidad aclaró que “esta caída no es pareja”, porque la contracción se concentró en los primeros eslabones de la cadena. Las materias primas bajaron 33%, los hilados 43%, los tejidos planos 52% y los tejidos de punto 34%, en un cuadro que la organización vinculó con menor actividad y exceso de oferta en el mercado local.
Aumento de productos finales En sentido contrario, las importaciones de productos finales siguen en niveles récord histórico, según la entidad. La indumentaria creció 62% en toneladas y 36% en dólares, mientras que las confecciones para el hogar —como sábanas y toallas— aumentaron 26% en toneladas y 7% en dólares. Para FITA, las rebajas impositivas y los procesos de desburocratización de los últimos años beneficiaron principalmente a las importaciones, mientras la producción nacional mantiene una elevada carga tributaria, altos costos, deficiencias logísticas y falta de financiamiento para sostener inversión y empleo.
Subfacturación y control aduanero La federación también señaló la competencia de plataformas como Shein y Temu, que comercializan productos sin pagar aranceles. Al mismo tiempo, advirtió que la problemática actual no reside en la apertura comercial en sí, sino en la subfacturación de importaciones, ya que más del 70% de los productos ingresa a valores significativamente inferiores a los antecedentes del sector y, en muchos casos, sin cubrir siquiera el costo de la materia prima principal. Frente a ese escenario, FITA reclamó el cumplimiento de la normativa vigente de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones de competencia justa.
Caída productiva y capacidad ociosa Las distorsiones, según el diagnóstico sectorial, impactan de lleno en el sector formal. La producción textil cayó 24,4% en el primer semestre respecto de 2025 y 34% frente a 2023, mientras que el uso de la capacidad instalada fue de 39%. Ese nivel implica que 6 de cada 10 máquinas permanecen paradas en las fábricas textiles, según la información difundida por el sector. Como dato de seguimiento, las organizaciones mencionadas situaron el reclamo en el plano del comercio exterior y de la fiscalización de importaciones, sin detallar medidas oficiales concretas para revertir la situación.




