La privatización del Belgrano Cargas sumó un contratiempo luego de que Grupo México, uno de los interesados en el proceso, habría decidido retirarse de la licitación convocada por el gobierno de Javier Milei. La información fue publicada este 21 de octubre por Bloomberg Línea, en un artículo firmado por el periodista Tomás Carrió. Según esa publicación, la decisión obedecería a diferencias con las condiciones fijadas en los pliegos, aunque la empresa no lo confirmó oficialmente.
El eventual retiro tiene relevancia porque el conglomerado mexicano pertenece al empresario Germán Larrea y reúne experiencia en actividad minera y transporte ferroviario de cargas. Esa combinación había sido observada como un antecedente útil para un proceso que busca definir operadores con capacidad técnica y financiera. La salida de un actor de ese perfil reduce, al menos por ahora, la competencia prevista para una infraestructura considerada estratégica.
Plazos y alcance
La novedad se conoció a pocas semanas de la primera apertura de sobres, prevista para el 11 de noviembre, en una licitación que contempla concesiones por 50 años para las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. En junio, la misma fuente había informado que Grupo México ratificaba su interés en el proceso y evaluaba además otras oportunidades de inversión en minería y generación de energía dentro de la Argentina. El cambio de escenario abre interrogantes sobre la continuidad de ese interés y sobre la cantidad final de oferentes.
Más allá de la disputa por la concesión, el caso impacta sobre la logística de la minería y de las economías regionales. El desarrollo de proyectos de cobre, litio y otros minerales requiere mover insumos, equipos y producción a gran escala, y el ferrocarril aparece como una alternativa para reducir costos de transporte y dependencia del camión. En ese marco, la recuperación de la red ferroviaria es vista como una variable que puede incidir en la competitividad de las provincias alejadas de los puertos.
Condiciones de inversión
La eventual salida de Grupo México también pone bajo revisión las condiciones económicas y operativas de la concesión, aunque no se conocen públicamente los puntos específicos de los pliegos que habrían motivado la decisión. El interrogante no se limita a la cantidad de interesados, sino a la posibilidad de atraer operadores con experiencia y recursos para sostener inversiones, mantenimiento y recuperación de vías. En el caso del Belgrano Cargas, esa definición resulta central para las provincias del Norte Grande, donde la infraestructura ferroviaria condiciona el desarrollo productivo.
El proceso ahora queda a la espera de la apertura de sobres del 11 de noviembre y de la eventual confirmación oficial de la empresa mexicana. Si la retirada se ratifica, el Gobierno nacional deberá avanzar con una licitación que preserve competencia y asegure compromisos verificables de inversión para una red cuya definición puede incidir durante décadas en el transporte de cargas y en la localización de nuevos proyectos mineros.




