Los indicadores financieros locales mostraron una nueva señal de tensión en la jornada, con el riesgo país en 642 puntos básicos, su nivel más alto en lo que va de 2024. El indicador elaborado por JP Morgan subió más de 30 unidades y reflejó un mayor costo de financiamiento para la deuda argentina.
En paralelo, los títulos públicos y las acciones argentinas operaron en terreno negativo en un escenario de menor demanda por activos financieros. Los bonos soberanos en dólares, tanto los Bonares como los Globales, registraron una pérdida promedio del 1,8% pasado el mediodía.
Presión cambiaria
La divisa en la pizarra del Banco Nación trepó hasta $1.550,00 para la venta. Ese movimiento se produjo en un contexto de mayor cautela de los inversores, asociado a la contracción del PBI en el segundo trimestre y a la caída de la actividad en julio, datos que abren la posibilidad de una recesión técnica.
Contexto macroeconómico
El deterioro de los indicadores de empleo y pobreza también incidió en la lectura del mercado, según el propio comportamiento de los activos. A eso se sumó la desaceleración en el ritmo de compras de divisas del Banco Central (BCRA), pese al buen desempeño de las exportaciones.
Señales oficiales
Además, aumentaron las intervenciones para contener la presión cambiaria ante una mayor demanda privada de dólares. Desde el Gobierno atribuyeron la suba del riesgo país a la volatilidad del escenario internacional y proyectaron que las presiones sobre el indicador deberían comenzar a moderarse en los próximos meses.
En lo inmediato, la evolución del riesgo país, la cotización del dólar en el Banco Nación y el ritmo de acumulación de reservas del BCRA quedan como las variables a seguir en las próximas ruedas.




